Pesticidas pueden llegar a afectar múltiples generaciones de abejas.

Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California, ha encontrado que los pesticidas no solamente afectan directamente la salud de las abejas, sino que los efectos a la exposición pueden ser transmitidos a las generaciones futuras.

La investigación, ha sido publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, y en él se sugiere que las abejas pueden llegar a requerir varias generaciones para  lograr recuperarse inclusive de 1 sola aplicación recibida.

Las abejas tienen un papel fundamental en los ecosistemas agrícolas, ya que proporcionan polinización para la mayoría de cultivos importantes.
En la mayoría de las áreas agrícolas, las abejas pueden estar expuestas a pesticidas varias veces, durante varios años. Los estudios realizados hasta hoy día solo han analizado la exposición a plaguicidas en una etapa específica de la vida o durante aproximadamente 1 año.

La autora principal, Clara Stuligross, menciona al respecto:
“Era importante para nosotros comprender cómo la exposición persiste de una generación a la siguiente.
Nuestros hallazgos sugieren que debemos hacer más para ayudar a mitigar los riesgos o limitar los servicios críticos de polinización”.

En la investigación, la abeja del huerto azul estuvo expuesta al imidacloprid, el neonicotinoide más utilizado en California, acorde a las cantidades recomendadas en la etiqueta.
Los neonicotinoides son una clase de insecticidas químicamente relacionados con la nicotina.

Stuligross mencionó que las exposiciones fueron análogas a las que experimentarían las abejas en el campo.
Los ejemplares hembras que fueron expuestas al insecticida solamente en la etapa larvaria tuvieron un 20% menos de crías que las abejas no expuestas. Las abejas que estuvieron expuestas como larvas y adultas tuvieron un 44% menos de crías.
Aquellas abejas expuestas en el primer y segundo año tuvieron una tasa de crecimiento de población 72% menor.

Abeja azul de la huerta, que se muestra aquí en la flor silvestre Phacelia, se le expuso a un neonicotinoide para el estudio. (Clara Stuligross / UC).

“Les dimos una aplicación en el primer año y otra en el segundo; esa es una exposición bastante estándar. Incluso entonces, vimos buenos resultados que se sumaron, cada exposición redujo la fertilidad ”, añadió Stuligross.

Debido a que los impactos de los insecticidas tienden a ser aditivos a lo largo de las etapas de la vida, la exposición repetida tiene profundas implicaciones para el crecimiento de la población. La investigación mostró que las abejas expuestas a los neonicotinoides tanto en el primer como en el segundo año dieron como resultado una tasa de crecimiento de la población 72% menor en comparación con las abejas que no estuvieron expuestas en absoluto. Los neonicotinoides también persisten en el medio ambiente mucho tiempo después de su aplicación.

Neal Williams, coautor de la investigación y profesor de entomología en UC, señaló:
“El estudio revela cómo la exposición pasada a pesticidas puede tener impactos duraderos,  Se podrían establecer paralelismos con la salud humana, donde los impactos en las primeras etapas del desarrollo aparecen mucho más tarde en la vida.
Simplemente no sabíamos que pasaba lo mismo con las abejas. Ahora lo hacemos y tenemos que seguir gestionando los riesgos de forma adecuada”.

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