Crean una impresora de color que utiliza una tinta incolora, no tóxica inspirada en la naturaleza


A pesar de los continuos avances en la impresión todas las tecnologías crean tonalidades mediante el uso de tintas, que pueden ser dañinas para el medio ambiente. Ahora, un equipo desarrolló una tinta incolora, no tóxica para su uso en impresoras de inyección de tinta. En lugar de depender de colorantes, el equipo explota la nanoestructura de esta tinta para generar color en una página con la impresión de inyección de tinta.

Los tintes actuales tecnologías de mezcla (piensan en CMYK o RGB) para imprimir en color. Sin embargo, estas sustancias pueden dañar el medio ambiente. Algunos colorantes son tóxicos para la vida marina o pueden reaccionar con desinfectantes como el cloro y formar subproductos nocivos.

Esta alternativa a los colorantes implica cambiar la nanoestructura de materiales de modo que reflejen la luz de un modo determinado. Un ejemplo de este tipo de coloración por interferencia de la luz se encuentra en la naturaleza: los Calamares pueden modificar la nanoestructura de su piel para reflejar de vuelta el ambiente circundante, creando un camuflaje natural.

Aleksandr Yakovlev, Alexandr V. Vinogradov y colegas de la Universidad ITMO querían desarrollar una tecnología de impresión a color con nanoestructura más “eco amigable y que se pueda imprimir en una amplia variedad de superficies.

El equipo encontró que una tinta coloidal a base de dióxido de titanio incoloro es la más adecuada para el trabajo. No requiere fijación con altas temperaturas y puede ser depositada en muchas superficies.

Los investigadores pueden controlar el color producido en las superficies mediante la variación del espesor de la deposición de la tinta con una impresora de inyección de tinta normal.

El ángulo de coloración sigue siendo un reto. Sin embargo, este método ha generado la primera tinta “eco amigable” que es a la vez segura para el ecosistema y no se desvanece con la exposición UV, dicen los investigadores.

El equipo cuenta con el financiamiento de la Universidad ITMO y del Ministerio de Educación y Ciencia del gobierno Ruso.


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