Los camellos son conocidos por su extraordinaria capacidad para sobrevivir en ambientes desérticos, pero el aumento de las temperaturas en África está poniendo a prueba incluso esa resistencia. Investigaciones recientes muestran que las olas de calor y las sequías ya afectan su salud, reproducción y supervivencia en varias regiones.
Estudios revelan que el calor extremo está enfermando y matando a camellos en África

Durante décadas, los camellos han sido considerados el ganado más resistente al calor y la sequía. Sin embargo, científicos y veterinarios advierten que las temperaturas cada vez más elevadas están superando los límites fisiológicos de estos animales, especialmente en el Cuerno de África y el norte del continente.
Pastores de Etiopía, Somalia y Kenia afirman que sus animales presentan ampollas en las patas por la arena extremadamente caliente, lesiones en la piel, deshidratación, agotamiento y una mayor incidencia de enfermedades. Algunos también reportan pérdidas importantes de crías durante los periodos de calor intenso.
Diversos estudios respaldan estas observaciones. Una investigación publicada en 2025 concluyó que el aumento de las temperaturas y la variabilidad climática han reducido la salud, la productividad y la capacidad reproductiva de los camellos en el sur de Etiopía. Otro estudio realizado en Somalia encontró que cerca del 46 % de los hogares dedicados a la cría de camellos sufrió la muerte de animales durante las recientes sequías, alcanzando tasas cercanas al 73 % en algunas regiones.
Los especialistas explican que el calor extremo también reduce la disponibilidad de agua, vegetación y zonas de sombra, factores que agravan aún más las condiciones de estos animales.
El calentamiento global amenaza al último recurso de millones de pastores africanos

Aunque los camellos pueden tolerar temperaturas cercanas a los 40 °C gracias a adaptaciones fisiológicas únicas, como permitir variaciones en su temperatura corporal para reducir la pérdida de agua, los expertos señalan que muchas regiones del Sahara y del Cuerno de África superan actualmente los 50 °C durante las olas de calor más intensas.
Cuando el estrés térmico se prolonga, el metabolismo de los animales disminuye, reducen su consumo de alimento y aparecen problemas como pérdida de peso, caída en la producción de leche, alteraciones reproductivas, debilitamiento del sistema inmunológico e infecciones parasitarias. Investigadores también han observado daños celulares cuando las temperaturas permanecen durante largos periodos entre 41 y 45 °C, tanto de día como de noche.
La Organización Meteorológica Mundial indica que el norte de África es una de las regiones que más rápidamente se está calentando en el continente. Como consecuencia, numerosos pastores han comenzado a trasladar permanentemente sus rebaños hacia zonas donde todavía existen recursos hídricos y vegetación suficiente, abandonando áreas tradicionalmente utilizadas durante generaciones.
Los investigadores advierten que, si el calentamiento continúa intensificándose, incluso los camellos —considerados durante siglos la última línea de defensa frente al desierto— podrían dejar de ser capaces de sostener los medios de vida de millones de familias que dependen de ellos.
El cambio climático está afectando incluso a una de las especies mejor adaptadas al calor extremo. Los estudios muestran que los camellos enfrentan crecientes dificultades para sobrevivir, lo que amenaza la seguridad alimentaria y el sustento de numerosas comunidades que dependen históricamente de estos animales.
Referencia:
- BBC/Even camels can’t cope: Africa’s ships of the desert hit by rising temperatures. Link
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