¿Beber leche de vaca es bueno o malo? La ciencia aclara tus dudas

Que beber leche sea la clave de una dieta saludable para los niños pequeños sigue siendo algo absolutamente fuera de toda duda. Pero, ¿seguir tomando leche de adulto es realmente bueno, o tiene alguna contraindicación?

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¿Fuente de calcio?

La pregunta puede parecer un poco extraña, pero desde hace algún tiempo está causando un intenso debate, seguido de diversas maneras por numerosos estudios científicos y sociológicos. Por un lado, hay quienes siguen indicando que beber leche así como consumir el resto de los productos lácteos nos proporciona un calcio indispensable para el organismo, especialmente valiosa para la salud de los huesos. Por otro lado, hay quienes ven beber leche como algo a punto de ser “contra natura” una vez superada la infancia, junto con los que siguen una dieta estrictamente vegana y los que sostienen que en realidad se corre el riesgo de hacer más daño que bien a nuestro organismo.

Por supuesto, la leche es básicamente una bebida rica en nutrientes importantes, como el calcio, pero también en proteínas, vitamina D, potasio y minerales. Por ello, los principales programas dietéticos internacionales siguen mencionándolo como parte integrante de una dieta sana y equilibrada.

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La cuestión de los huesos

Beber leche ayuda a suministrar calcio al organismo y, por tanto, a mantener unos huesos sanos. ¿Podemos darlo por hecho? En realidad, no del todo.

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Cantidad adecuada con beneficios

Las investigaciones científicas han demostrado que la cantidad adecuada de leche ayuda a los niños a crecer más altos, ya que favorece la formación y el desarrollo de los huesos. Pero cuando se trata de adultos, los efectos positivos ya no son tan evidentes: un estudio de Harvard publicado en el New England Journal of Medicine, por ejemplo, revela que los países con mayor consumo per cápita de leche son, en realidad, los que presentan un mayor número de fracturas de cadera.

Y la relación entre ambas pruebas, si no es exactamente directa, está probada: más leche significa mayor altura media; y la mayor altura va acompañada a su vez de un mayor riesgo de lesiones, incluidas las fracturas. El estudio también sostiene que las tres raciones diarias de leche y productos lácteos que se incluyen en muchas dietas serían en realidad excesivas.

La leche y la presión arterial

También hay que tener en cuenta todas aquellas sustancias presentes en la leche y que si se toman en cantidades excesivas, corren el riesgo de perjudicar nuestra salud.

El sodio, por ejemplo, pero sobre todo las grasas saturadas, ambos enemigos de un sistema cardiovascular sano y eficaz. Advertencia: es absolutamente imposible establecer una relación directa entre el consumo de leche y problemas como la hipertensión, los infartos, etc., pero los expertos aconsejan elegir  en la medida de lo posible leche semidesnatada, y no superar las tres raciones diarias de leche y productos lácteos. Siempre como parte de una dieta equilibrada.

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Intolerancias cada vez más extendidas

Beber leche en la edad adulta podría ser especialmente problemático para todos aquellos que sufren de intolerancia a la lactosa. Un problema que, al parecer, es cualquier cosa menos marginal: una encuesta realizada en Estados Unidos, por ejemplo, descubrió que casi el 36% de la población adulta del país de las barras y estrellas es “intolerante a la lactosa”.

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Por supuesto, hoy en día disponemos de muchas alternativas para aquellos que no quieren renunciar a los placeres de la leche y sus derivados en la mesa: como la leche y el queso sin lactosa, por ejemplo, o todos los productos similares basados en ingredientes vegetales, como la soja, la avena, el coco, etc. Que no, que definitivamente no son lo mismo que los que contienen leche de vaca, pero sí pueden intentar sustituirla de forma digna en muchos frentes.

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