Nueva forma de producir alimentos con el mínimo de impacto ambiental

Las formas de producción alimentaria hoy en día son un problema serio, pues se usan muchos recursos,
degradan los suelos y crean mucha contaminación, por eso los investigadores del instituto Max Planck de Fisiología Vegetal Molecular y otros centros académicos han concluido que los alimentos obtenidos con la transformación de energía solar del dióxido de carbono creando químicos listos para facilitar la producción de bacterias aptas para el consumo humano, pueden producir la misma cantidad de proteínas que producen hoy los cultivos tradicionales, pero todo esto usando solamente el 10% de la tierra que se usa actualmente.

 

Esto quiere decir que se podría producir la misma cantidad de proteína que hoy se logra hacer, pero con mucho menos espacio y usando menos recursos, con un mínimo de impacto ambiental.
A su vez, los terrenos que quedarían libres se podrían usar para ser reforestados y desarrollar más áreas verdes.

Representación esquemática de la transferencia de energía durante la producción de proteínas unicelulares

 partir de energía solar.

 

Esta nueva tecnología es conocida como biorreactores de energía solar, que es donde se cultivan microbios que a su vez producen proteínas y al eliminar los ácidos nucleicos esta proteína se transforma en un polvo que puede ser consumida por humanos y otros animales.

Funciona con paneles solares para la energía que se combina con dióxido de carbono del propio aire, produciendo los nutrientes para desarrollar microbios en los biorreactores. En estos biorreactores se preserva un ambiente biológicamente activo, mientras se realiza un proceso químico con organismos vivos.

Con una menor cantidad de agua, fertilizantes y tierra, estos biorreactores tienen la capacidad de producir mayor cantidad de proteínas que la agricultura convencional, incluyendo la soja.

Incluso no es necesario usar terrenos fértiles para estos biorreactores, pues pueden realizarse en cualquier lugar. De esta forma, la sobrecarga ambiental productiva es menor.

 

FUENTE

 

Suscríbete a nuestro Boletín Semanal