Vestigios del pasado que conservamos en nuestro cuerpo… aunque ya no sirven para nada

Casi todas las partes del cuerpo humano cumplen una función específica. Sin embargo, existen algunos de ellos que no tienen ninguna (o casi ninguna) utilidad.

Si un rasgo corporal no molesta, el cuerpo lo conserva a lo largo de su evolución… a pesar de que no sirva para absolutamente nada

Aunque es muy común retratarlo como tal, el cuerpo humano no es un reloj. No es una pieza de ingeniería donde todos sus componentes encajan a la perfección y donde todos ellos cumplen un objetivo muy concreto. En realidad, en el cuerpo humano hay algunos elementos que no tienen ninguna utilidad para nosotros. Son vestigios del pasado que han perdurado en nuestros cuerpos… a pesar de los millones de años de adaptación que ha sufrido nuestro cuerpo. Y es que, si un rasgo corporal no molesta, el cuerpo lo conserva a lo largo de su evolución; aunque no sirvan realmente para nada.

A continuación, podrás encontrar una lista con algunas de las partes del cuerpo que podríamos meter dentro de la categoría de “sobras evolutivas”:

1. Apéndice

Cuando hablamos de las partes inservibles del cuerpo, la primera que se nos suele venir a la cabeza es esta. En varias investigaciones se ha postulado que el apéndice ayudaba al organismo de nuestros antepasados en la digestión de las plantas con una presencia elevada de celulosa; pero que -a medida que nuestra dieta se fue haciendo más y más variada- este órgano fue perdiendo su función. No obstante, también hay una teoría que apunta en otra dirección y que sostiene que -en realidad- el apéndice no es tan inútil como podríamos pensar, sino que sigue cumpliendo una función muy importante como depósito de las bacterias para nuestro intestino.

Anomalías del desarrollo del apéndice cecal

2. Músculos extrínsecos del pabellón auricular

A día de hoy, estos músculos solo sirven para que algunos puedan presumir del “talento” de mover las orejas. Más allá de eso, podemos decir que no tienen absolutamente ninguna utilidad. Otros mamíferos utilizan estos músculos para detectar a sus presas y a sus depredadores, y para expresar algunas emociones... pero el ser humano ha evolucionado con un cuello mucho más flexible que el común de los seres vivos, por lo que un sistema para guiar la dirección de las orejas es -simplemente- redundante.

musculo-extrinseco-auricular-pabellon

3. Coxis

Cuando hablamos del coxis, estamos hablando de la última pieza de la columna vertebral, conformada por cuatro vértebras que se han fusionado y que han perdido cualquier movilidad. Es el residuo que ha perdurado después de que nuestros antepasados primates perdieran la cola hace millones de años y se convirtieran en homínidos. En rigor, la “rabadilla” no es una parte del cuerpo humano totalmente inservible; porque ayuda a mantener la estructura de los músculos de la zona. Aunque su impacto es tan pequeño, que podríamos eliminarlo por completo y el sujeto en cuestión no notaría ninguna diferencia sustancial.

4. Tercer párpado

Todos tenemos un pequeño pliegue en la esquina interna del ojo conocido como plica semilunar. Algunas especies son capaces de empujar y plegar este “tercer párpado” para mantener húmedos y protegidos los globos oculares…. pero no es nuestro caso.

5. Palmar largo

Es un músculo tan inservible que hay un 10% de la humanidad que ni siquiera lo tiene. Si quieres saber si tu eres uno de ellos, lo único que tienes que hacer es colocar la palma de la mano hacia arriba, y juntar los dedos por la punta en forma de pirámide. Si tienes un músculo palmar largo, este se verá en la muñeca al hacer un poco de fuerza con los dedos. Pero si no lo ves… no te alarmes. A no ser que tengas pensado trepar muchos árboles… no es una gran pérdida.

6. Músculo erector del pelo

La “piel de gallina” es un reflejo vestigial que hacía crecer nuestro bello corporal para hacernos parecer más grandes o tener una capa extra de calor para el cuerpo. Algunas personas son capaces de hacerlo a propósito.

7. Músculo subclavio

Hay un pequeño músculo que une la primera costilla con la clávicula que muchos humanos ya han perdido, puesto que el beneficio motor para seres bípedos es prácticamente nulo.

Su función era la de ofrecer estabilidad y resistencia al tren superior de nuestro cuerpo al marchar a 4 patas, algo que hace millones de años que el ser humano ya no hace.

musculo-sublcavio

8. Muelas del juicio

Estos dientes representan uno de los mayores quebraderos de cabeza dentales para la población y una fuente inagotable de ingresos para los dentistas. Estas muelas, consideradas como los terceros molares, suelen provocar problemas al aparecer ya que aparecen torcidas y empujando al resto de los dientes, por lo que se suelen extraer.

Poco a poco, el ser humano va perdiendo de forma congénita estas muelas, ya que hay personas que fallecen a avanzada edad sin haberlas desarrollado. Su función actualmente es inútil, ya que los alimentos no llegan a masticarse con estos dientes.

En el pasado eran útiles sobre todo para triturar vegetales y masticar carne cruda algo que no solemos hacer en nuestra alimentación

Weisheitszahn

9. Músculo palmar

Lo mismo que antes hablábamos de la relativa importancia del músculo plantar, el palmar no lo es mucho más. Une la muñeca con el codo, proporcionando una inestimable fuerza extra si andásemos colgados por las ramas, como hacían nuestros antepasados. De hecho, este músculo es inexistente de forma congénita en el 10% de la población y los cirujanos lo utilizan para reconstruir otros músculos en caso de graves lesiones.

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10. Órgano de Jacobson

En el lugar más recóndito de nuestro sistema olfativo encontramos el órgano vomeronasal o órgano de Jacobson, presente en todos los reptiles, especialmente en las serpientes. Entre otras cosas, los reptiles lo utilizan para captar feromonas, cumpliendo una función reproductiva. Sin embargo, en los seres humanos no se ha conseguido encontrarle ninguna utilidad e incluso se duda de que exista una conexión con el cerebro, encargado de procesar todos aquellos estímulos que reciben nuestro sentidos. Por lo tanto, se considera un órgano afuncional, vestigio de algún lejano paso evolutivo.

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