Durante décadas, cientos de fragmentos de huesos humanos encontrados entre los rellenos de Göbekli Tepe plantearon una pregunta difícil: ¿formaban parte de rituales funerarios o llegaron allí por procesos naturales? Dos enterramientos recientemente estudiados ofrecen una explicación que cambia la interpretación de estos restos.
Dos enterramientos que cambian la interpretación del yacimiento

Göbekli Tepe, en el sureste de la actual Turquía, es uno de los yacimientos más importantes del Neolítico. Durante mucho tiempo se interpretó principalmente como un centro ritual, debido a sus grandes estructuras, sus pilares en forma de T y las representaciones de animales y figuras humanas. Sin embargo, nuevas evidencias muestran que el lugar también tuvo actividades domésticas y ocupación continuada, algo importante para comprender los restos humanos encontrados allí.
Desde 1995 se habían recuperado 928 fragmentos de huesos humanos mezclados con el relleno de los edificios monumentales. Su distribución por diferentes capas y sectores del yacimiento hacía difícil determinar cómo habían llegado hasta allí. Una posibilidad era que hubieran sido colocados deliberadamente como parte de prácticas funerarias. Otra planteaba que procedieran de enterramientos situados en zonas superiores y que posteriormente hubieran sido desplazados.
Los investigadores estudiaron ahora dos enterramientos completos. Uno corresponde a una mujer joven de entre 20 y 30 años, localizada en la zanja L09-65. El otro es un enterramiento colectivo encontrado en DR1, bajo el suelo de un edificio, que contenía restos de al menos tres individuos.
El segundo caso resulta especialmente interesante porque los huesos no estaban completamente articulados. Los cráneos se encontraban agrupados en una zona, mientras que algunos huesos largos estaban apilados en otras partes de la fosa. Este tipo de disposición demuestra que las prácticas funerarias del sitio podían ser más complejas de lo que sugería la presencia de restos dispersos.
La erosión podría explicar los huesos encontrados en los edificios

La clave del nuevo estudio está en la tafonomía, la disciplina que analiza los cambios que experimentan los restos después de la muerte. Los investigadores observaron que los huesos de los dos enterramientos presentaban características muy similares a las de los fragmentos recuperados anteriormente en los rellenos de los edificios.
Entre esas características destaca un elevado nivel de fragmentación. Muchos huesos estaban cubiertos entre un 70 y un 100 % de su superficie por depósitos calcáreos. Estos depósitos pueden penetrar en el tejido óseo y favorecer la aparición de grietas y posteriores fracturas. También se identificaron marcas producidas por roedores en algunos restos.
La comparación resulta especialmente importante porque el enterramiento individual de L09-65 demuestra que parte de estas alteraciones pudieron producirse mientras los restos todavía permanecían dentro del contexto funerario. Por tanto, los huesos no necesariamente fueron manipulados de forma deliberada para terminar dentro de los edificios monumentales.
La explicación propuesta es que algunos enterramientos estaban ubicados bajo los suelos de construcciones situadas en zonas más elevadas del montículo. Con el paso del tiempo, procesos de erosión y movimientos de sedimentos pudieron desplazar fragmentos óseos ladera abajo, hasta depositarlos dentro o alrededor de las estructuras monumentales.
Esto no significa que todas las prácticas funerarias de Göbekli Tepe hayan sido identificadas. Los investigadores consideran que la deposición deliberada de determinados huesos no puede descartarse por completo, y señalan que otros yacimientos contemporáneos de la región muestran prácticas funerarias diferentes. Por ello, serán necesarios nuevos análisis osteológicos y dataciones absolutas para reconstruir con mayor precisión estos comportamientos.
Los dos enterramientos aportan una pieza importante para comprender los restos humanos de Göbekli Tepe. La evidencia indica que muchos fragmentos pudieron proceder de enterramientos desplazados por erosión, aunque otras prácticas funerarias siguen siendo posibles. Nuevos estudios permitirán determinar cómo evolucionaron estas costumbres durante el Neolítico.
Referencia:
- PLOS One/First burials give insights into mortuary rites at Göbeklitepe, Early Neolithic Türkiye. Link
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