El alzhéimer se ha relacionado tradicionalmente con el envejecimiento, la genética y otros factores de riesgo. Sin embargo, nuevas investigaciones están examinando una posibilidad diferente: que determinadas proteínas asociadas con la enfermedad puedan transferirse mediante procedimientos médicos. La evidencia todavía es insuficiente para afirmar que el alzhéimer sea transmisible, pero plantea interrogantes importantes.
La beta-amiloide abre una nueva posibilidad científica

Una revisión publicada en The Lancet analiza si las proteínas beta-amiloide, relacionadas con el alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas, podrían transmitirse entre personas mediante transfusiones de sangre. La investigación no demuestra que el alzhéimer pueda contagiarse, pero reúne diferentes evidencias que justifican continuar estudiando esta posibilidad.
El interés científico comenzó a aumentar después de investigaciones que encontraron depósitos de beta-amiloide en personas que habían recibido décadas antes determinados tratamientos médicos. Estudios posteriores también plantearon la posibilidad de que proteínas capaces de adoptar estructuras anormales pudieran transferirse mediante procedimientos médicos, de una manera que recuerda parcialmente al comportamiento de los priones.
Una investigación publicada en 2023 aportó otro elemento relevante. Científicos de Dinamarca y Suecia analizaron los historiales de más de un millón de personas y observaron que quienes habían recibido transfusiones procedentes de determinados donantes presentaban posteriormente una mayor probabilidad de sufrir hemorragias cerebrales recurrentes cuando esos donantes desarrollaban hemorragias intracerebrales.
Este resultado llamó la atención porque las hemorragias cerebrales espontáneas pueden estar relacionadas con la angiopatía amiloide cerebral, una enfermedad caracterizada por la acumulación de beta-amiloide en las paredes de los vasos sanguíneos.
Los autores de la nueva revisión plantean que una posible explicación sería la transferencia de pequeñas semillas de beta-amiloide presentes en la sangre de algunos donantes. Estas partículas podrían permanecer inactivas durante años y, bajo determinadas circunstancias, contribuir posteriormente a la acumulación de proteínas anormales.
Sin embargo, los investigadores reconocen que todavía no se puede demostrar que esta sea la causa de los casos observados.
¿Significa esto que las transfusiones pueden causar alzhéimer?

La respuesta, por ahora, es no está demostrado. La nueva investigación no establece que una persona pueda contraer alzhéimer al recibir sangre de otra persona. Lo que plantea es una posibilidad biológica relacionada específicamente con la eventual transferencia de proteínas beta-amiloide y otras patologías amiloides.
Esta distinción es fundamental. El alzhéimer es una enfermedad compleja en la que intervienen numerosos factores, entre ellos la edad, la genética, enfermedades cardiovasculares y otros elementos relacionados con el funcionamiento cerebral. La existencia de una posible vía de transmisión de determinadas proteínas no significa que la enfermedad completa pueda transmitirse como una infección.
Los investigadores consideran necesario realizar estudios epidemiológicos mucho más amplios para determinar si existe realmente una asociación entre las transfusiones y la aparición posterior de enfermedades relacionadas con beta-amiloide. También quieren descubrir si determinadas características de los donantes o receptores podrían aumentar el riesgo.
Otra posibilidad sería desarrollar métodos capaces de detectar biomarcadores relacionados con beta-amiloide en la sangre de los donantes. Esto permitiría investigar si algunas personas podrían transportar estas proteínas antes de desarrollar síntomas.
Por el momento, los expertos consideran que cualquier riesgo conocido es probablemente pequeño y que no existe ninguna razón para abandonar las transfusiones, que continúan siendo procedimientos fundamentales para salvar vidas. La revisión busca precisamente identificar una posible laguna de conocimiento antes de que pueda convertirse en un problema de seguridad.
Los autores también señalan que esperar hasta disponer de una certeza absoluta podría dificultar la prevención. Por eso proponen investigar ahora si existe transmisión, quién podría estar expuesto y qué medidas serían necesarias.
En definitiva, la investigación no demuestra que el alzhéimer sea contagioso, sino que plantea una hipótesis sobre la posible transferencia de proteínas relacionadas con enfermedades amiloides.
La posibilidad de que la beta-amiloide pueda transferirse mediante transfusiones todavía no está demostrada y el riesgo conocido parece ser bajo. Aun así, los investigadores consideran necesario estudiar la cuestión mediante grandes análisis poblacionales y nuevos biomarcadores. La evidencia actual justifica investigar, pero no permite afirmar que las transfusiones provoquen alzhéimer.
Referencia:
- The Lancet/Risk of transmission of amyloid β pathology via transfused blood products. Link
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