Investigadores de la Universidad RMIT desarrollaron un material magnético reutilizable capaz de eliminar rápidamente microplásticos y nanoplásticos del agua. La tecnología también puede capturar contaminantes como PFAS, metales pesados y residuos farmacéuticos. Los primeros experimentos sugieren que podría ofrecer una alternativa rápida y recuperable para tratar aguas industriales contaminadas.
Un material capaz de atrapar microplásticos invisibles

El nuevo sistema utiliza un adsorbente magnético basado en estructuras metalorgánicas (MOF), diseñado para capturar contaminantes extremadamente pequeños presentes en el agua. Según los investigadores, el material consiguió eliminar más del 95 % de microplásticos y nanoplásticos en aproximadamente una hora, incluyendo partículas de apenas 30 nanómetros.
Esta capacidad resulta especialmente relevante porque los nanoplásticos pueden ser demasiado pequeños para que determinados sistemas convencionales de filtración los retengan eficazmente. Estas partículas proceden de la degradación de productos plásticos y también pueden generarse durante procesos industriales y el lavado de tejidos sintéticos.
En experimentos de laboratorio, el material consiguió actuar sobre diferentes tipos de contaminantes simultáneamente. Además de plásticos como polietileno y poliéster, el adsorbente mostró capacidad para retirar determinadas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, así como metales pesados y algunos residuos farmacéuticos.
Una de las características más importantes del sistema es que el material puede recuperarse utilizando imanes industriales. Después de capturar los contaminantes, el polvo magnético puede separarse del agua sin necesidad de aplicar procesos complejos de filtración.
Los investigadores consideran que esta propiedad podría facilitar su reutilización y reducir la generación de residuos secundarios, uno de los problemas asociados con algunas tecnologías convencionales de tratamiento de contaminantes.
La investigación fue desarrollada por científicos de RMIT University junto con la empresa canadiense One Eye Industries y plantea la posibilidad de utilizar el material en procesos de tratamiento de agua donde existen múltiples contaminantes simultáneamente.
Las pruebas industriales muestran potencial, pero todavía falta demostrar su aplicación a gran escala
La tecnología también fue evaluada utilizando aguas residuales procedentes de lavanderías industriales, un entorno especialmente relevante debido a la presencia de fibras sintéticas, productos químicos y surfactantes.
En estas pruebas, el sistema consiguió eliminar más del 88 % de las microfibras de poliéster, demostrando que el material podía mantener una elevada capacidad de eliminación incluso en una matriz de agua mucho más compleja que las soluciones preparadas exclusivamente en laboratorio.
Esta característica podría ser importante para futuras aplicaciones en industrias textiles, plantas de tratamiento de aguas residuales y otros procesos donde los contaminantes aparecen mezclados.
El funcionamiento magnético ofrece además una ventaja práctica. Una vez que las partículas contaminantes quedan adheridas al material, los operadores pueden utilizar imanes para extraerlo rápidamente del agua. Esto permitiría recuperar el adsorbente y, potencialmente, reutilizarlo en nuevos ciclos de tratamiento.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse todavía como experimentales. Obtener una elevada eficiencia en pruebas de laboratorio o ensayos controlados no garantiza automáticamente que el sistema pueda mantener el mismo rendimiento cuando se utilicen enormes volúmenes de agua con composiciones variables.
También será necesario evaluar aspectos como la vida útil del material, el número de ciclos de reutilización que puede soportar, los costos de producción, la recuperación de los contaminantes capturados y su comportamiento frente a diferentes condiciones ambientales.
Aun así, la capacidad de actuar simultáneamente sobre microplásticos, nanoplásticos, PFAS y otros contaminantes convierte al material en una propuesta particularmente interesante. Si futuras pruebas confirman su eficiencia y viabilidad económica, podría convertirse en una herramienta complementaria para reducir la cantidad de contaminantes que llegan a ríos, ecosistemas acuáticos y sistemas de abastecimiento.
El polvo magnético desarrollado por investigadores de RMIT demuestra una capacidad notable para retirar microplásticos y nanoplásticos, además de otros contaminantes presentes en aguas residuales. Su recuperación mediante imanes y posible reutilización podrían facilitar su aplicación industrial. Sin embargo, todavía serán necesarias pruebas a mayor escala para determinar su verdadera viabilidad.
Referencia:
- Chemical Engineering Journal/Scalable room-temperature synthesis of a MOF-based magnetic adsorbent for rapid simultaneous removal of PFAS and micro-nanoplastics. Link
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