Una investigación publicada en Translational Psychiatry encontró una asociación entre determinados microorganismos del intestino y la boca y la presencia de rasgos psicopáticos subclínicos en adultos. Los resultados sugieren una posible relación entre el microbioma y características como impulsividad, menor empatía y comportamiento antisocial, aunque no demuestran causalidad.
Bacterias intestinales y orales aparecen asociadas con rasgos psicopáticos

El estudio analizó a aproximadamente 200 adultos mediante evaluaciones psicológicas y muestras biológicas obtenidas de diferentes partes del organismo. Los investigadores examinaron específicamente la composición del microbioma intestinal y oral para determinar si existían diferencias relacionadas con determinados rasgos de personalidad.
Los participantes con puntuaciones más elevadas en rasgos psicopáticos subclínicas presentaron diferencias en la abundancia de algunas bacterias. Entre los microorganismos asociados positivamente con estas características aparecieron géneros como Allisonella y Prevotella, mientras que otros microorganismos mostraron asociaciones inversas.
Los autores plantean que estas diferencias podrían formar parte de una relación más amplia entre los microorganismos del organismo y el funcionamiento psicológico. El microbioma produce numerosos metabolitos capaces de interactuar con diferentes procesos fisiológicos, y existe un creciente interés científico por estudiar la comunicación bidireccional entre el intestino, el sistema inmunitario, el metabolismo y el cerebro.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse con precaución. Encontrar una asociación entre determinadas bacterias y un rasgo psicológico no significa que esas bacterias provoquen dicho comportamiento. También es posible que factores relacionados con el comportamiento, la alimentación, el estilo de vida u otras características biológicas influyan simultáneamente tanto en el microbioma como en las puntuaciones psicológicas.
Por esta razón, el estudio no demuestra que las bacterias intestinales u orales sean responsables de la psicopatía. Se trata de una investigación asociativa que identifica patrones que podrían servir como punto de partida para investigaciones posteriores.
La investigación resulta especialmente relevante porque amplía el estudio de la personalidad más allá del cerebro. El microbioma humano constituye un ecosistema complejo y todavía se está determinando hasta qué punto sus microorganismos pueden participar en procesos relacionados con la conducta y la función cerebral.
El eje microbiota-cerebro abre una nueva línea de investigación sobre la conducta

Durante décadas, las investigaciones sobre rasgos psicopáticos se han concentrado principalmente en factores neurológicos, genéticos, psicológicos y sociales. El nuevo trabajo plantea que el organismo podría incorporar otra dimensión relevante: las comunidades microbianas que habitan el intestino y la cavidad oral.
Esta posibilidad se relaciona con el denominado eje microbiota-intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual diferentes procesos metabólicos, inmunitarios y neuronales pueden conectar los microorganismos con el sistema nervioso. Investigaciones anteriores ya habían relacionado alteraciones del microbioma con diferentes condiciones neurológicas y psiquiátricas, aunque los mecanismos exactos continúan siendo objeto de estudio.
La propia investigadora Carolina Costa ha trabajado anteriormente en la relación entre microbiota, cerebro y características de personalidad. Su grupo de investigación en la Universidad de Porto estudia precisamente la posibilidad de que las diferencias individuales de personalidad estén relacionadas con el microbioma.
En este nuevo estudio, la presencia de determinadas bacterias en personas con mayores rasgos psicopáticos no permite establecer que los microorganismos sean el origen de esas características. Para demostrar una relación causal serían necesarios estudios longitudinales y experimentales capaces de determinar si modificaciones específicas del microbioma producen posteriormente cambios medibles en el comportamiento.
También será necesario reproducir los resultados en poblaciones más amplias y diversas. La composición del microbioma puede variar considerablemente dependiendo de la alimentación, edad, ubicación geográfica, medicamentos, enfermedades y numerosos factores ambientales.
Por ahora, los hallazgos representan principalmente una asociación biológica que merece ser investigada. No existe evidencia suficiente para utilizar el microbioma como herramienta diagnóstica de psicopatía ni para afirmar que modificar las bacterias intestinales u orales pueda cambiar la personalidad.
El interés del trabajo radica en que muestra que la investigación sobre el comportamiento humano puede beneficiarse de una perspectiva más amplia, en la que cerebro, organismo y microorganismos sean estudiados como sistemas interconectados.
Referencia:
- Nature/Gut and oral microbiota composition is associated with psychopathic personality: a cross-sectional study. Link
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