Epstein-Barr: probable causa principal de la Esclerosis múltiple.

A través de un macroestudio, investigadores han señalado al virus de Epstein-Barr como la causa principal de la Esclerosis múltiple.

 

Mediante el seguimiento de 10 millones de militares estadounidenses durante un período de 2 décadas, los resultados observados sugieren que el virus de Epstein-Barr multiplica por 32 el riesgo de sufrir la enfermedad.

 

Varios militares donan sangre en la base militar del Ejército de los Estados Unidos Fort Leonard Wood, en octubre de 2021.

 

La Esclerosis múltiple suele aparecer entre los 20-40 años, alrededor del mundo aproximadamente 3 millones de personas la padecen, aunque la causa es desconocida.

Entre los efectos se encuentra la afectación al cerebro y la médula espinal, propiciando que se bloqueen los mensajes al resto del cuerpo. Los síntomas pueden empeorar de forma gradual, hasta dejar a la persona afectada sin la capacidad de caminar o hablar.

Aunque el origen había permanecido sin descifrar, recientemente a través del seguimiento durante 2 décadas a millones de militares estadounidenses se han obtenido resultados que a decir de los investigadores, sugieren que el virus de Epstein-Barr (responsable de la mononucleosis o enfermedad del beso) es “la causa principal” de la esclerosis múltiple

 

 

El grupo de científicos de la Universidad de Harvard analizaron los datos de más de 10 millones de militares, aprovechando que el Ejército de EE.UU suele hacer una prueba del virus del SIDA en el momento del ingreso y la repite cada 2 años, almacenando las muestras de suero sanguíneo.

 

Con apenas 36 casos por cada 100.000 personas, la esclerosis múltiple es una enfermedad poco frecuente, lo que ha dificultado su estudio.

Sin embargo, el archivo militar estadounidense ofrece una oportunidad única para realizar un experimento natural. Los científicos han encontrado menos de 1.000 personas diagnosticadas con esclerosis durante su periodo de servicio militar, y en 801 de los casos se conservaban muestras adecuadas para su reanálisis.

Los resultados de la investigación han revelado que 800 de los 801 soldados habían estado en contacto con el virus de Epstein-Barr.

 

 

Para poder hacer una comparativa, los científicos buscaron 2 compañeros sanos con características similares (sexo, edad y grupo racial) por cada uno de los 801 militares que acabaron desarrollando esclerosis múltiple.

 

En la incorporación a filas, 35 de los 801 soldados estaban limpios del virus de Epstein-Barr, sin embargo el 97% se infectó a lo largo del periodo de seguimiento.

Del grupo de control (el de los compañeros sanos), 107 estaban originalmente limpios del virus de la mononucleosis. De estos, se infectó después el 57%. El riesgo de esclerosis múltiple se multiplicaba por 32 tras la infección por el patógeno de la enfermedad del beso, un efecto que no se observó con otros virus de transmisión similar, como el citomegalovirus.

 

 

Alberto Ascherio, epidemiólogo de la Universidad de Harvard, sostiene:

“El virus de Epstein-Barr causa la Esclerosis múltiple”.

 

El virus de Epstein-Barr está presente prácticamente en toda la sociedad, suele transmitirse mediante la saliva, al besarse o al compartir un vaso. Su huella suele detectarse en aproximadamente el 94% de las personas, sin embargo el porcentaje se aproxima casi al 100% en los enfermos de Esclerosis múltiple, según los estudios previos del mismo grupo.

 

El epidemiólogo italiano Alberto Ascherio, jefe del equipo de Harvard, señala al respecto de manera firme:

“El virus de Epstein-Barr causa la esclerosis múltiple. Solo 1 de cada 400 niños infectados por el virus de la polio sufre poliomielitis, pero nadie duda de la culpabilidad del patógeno. Históricamente, centrarse en la causa ha sido más productivo que tratar de entender por qué no todos contraen una enfermedad”.

 

Su estudio se acaba de publicar recientemente en la revista Science.

 

 

Luisa María Villar, jefa de Inmunología del hospital madrileño Ramón y Cajal, es un algo más escéptica al respecto, y dice:

“Cada vez está más clara la relación entre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple, pero desde luego no es el único elemento causal. Podría ser un factor en conjunto con otros elementos que aún se desconocen”.

Villar es coordinadora de la Red Española de Esclerosis Múltiple, la cuál está integrada por alrededor de 40 grupos científicos.

 

La inmunóloga de origen español, recuerda que factores como la adicción al tabaco, la obesidad infantil, los bajos niveles de vitamina D y el propio virus de Epstein-Barr ya se habían asociado a un mayor riesgo de sufrir esclerosis múltiple.

Y considera que la enfermedad es fruto de una serie de diversos factores que se conjugan en aquellas personas que tienen una predisposición genética.

Señala con enfasis: “actualmente no estamos en disposición de decir qué es lo principal”.

 

El epidemiólogo Alberto Ascherio está convencido de que el virus de Epstein-Barr es la causa primordial. El patógeno permanece toda la vida dentro de la persona, normalmente sin ningún tipo de síntomas.

 

Ascherio señala al respecto:

“Esto sería compatible con el hecho de que el tratamiento más efectivo contra la esclerosis múltiple es la disminución de linfocitos B,las principales células en las que persiste el virus en el cuerpo.

Esperamos que las terapias dirigidas directamente al virus de Epstein-Barr, con fármacos antivirales, puedan proporcionar un mejor y más radical tratamiento contra la esclerosis múltiple, sin los riesgos asociados a la destrucción de los linfocitos B, que son glóbulos blancos importantes para la protección frente a otras infecciones”.

 

William Robinson y Lawrence Steinman, de la Universidad de Stanford (EE UU), científicos independientes, afirman en la revista Science:

“Es probable que la infección por el virus de Epstein-Barr sea necesaria, pero no suficiente, para desencadenar el desarrollo de la esclerosis múltiple”.

Ambos expertos creen que las investigaciones abren oportunidades para nuevos tratamientos, y se cuestionan si la vacunación contra el virus protegería frente a la esclerosis. La vacuna contra el patógeno se persigue sin éxito desde los años 80’s, pero se están redoblando los esfuerzos.

La empresa estadounidense Moderna, ha comenzado un ensayo en humanos de una vacuna contra el virus de Epstein-Barr.

 

Alicia Ballester, bióloga que investiga la Esclerosis múltiple en un grupo del Instituto de Salud Carlos III en la localidad madrileña de Majadahonda, tiene sus reservas.

Aunque la científica aplaude el trabajo de Harvard, considera que serán necesarios más estudios para confirmar la hipótesis de que el virus de Epstein-Barr es la causa principal de la esclerosis.

Señala y acota en ese sentido:

“Parece que este virus puede tener mucho que ver, pero no parece que sea la única causa. El 95% de los adultos hemos pasado por una infección por este virus. Puede ser una causa muy importante, pero desde luego tiene que haber otras cosas”.

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