El hombre conocido como “Robinson Crusoe”, abandona la isla después de 32 años en ella.


Un hombre lleva 32 años habitando de manera solitaria una isla en Italia, sin embargo ha decidido marcharse.

Mauro Morandi suele ser conocido bajo el seudónimo del ”Robinson Crusoe de Italia”.
Morandi cuenta con 81 años, y el año en que decidió trasladarse a Budelli, en el norte de Cerdeña, fue por allá en 1989, decidió quedarse en esa isla paradisíaca a pesar se que sería el único habitante del lugar.
Ahí vivió durante varias décadas de una forma plácida y tranquila, sin embargo todo cambió el pasado año cuando los dueños de Budelli (isla que forma parte del archipiélago de la Magdalena y famosa por su spiaggia rosa>>playa rosa) se acercaron a él y le notificaron que deseaban que abandonara la isla,- según narró el hombre.

   
Al respecto, en redes sociales Mauro dice:
“Me marcharé del lugar, teniendo la esperanza de que en el futuro Budelli sea protegida, de la misma forma en que yo la he protegido durante 32 años”.

¿Pero cómo y por qué fué que el hombre decidió permanecer ahí?

Mauro es ex-profesor de educación física de Módena, el mencionó que desde joven fue “algo rebelde”,-según contó al programa de la BBC en 2019.

“Estaba bastante cansado de muchas de las cosas de nuestra sociedad: el consumismo y la situación política en Italia, así que decidí mudarme a una isla desierta en la Polinesia, lejos de toda civilización. Quería empezar una nueva vida cerca de la naturaleza”, manifestó.

     

Por aquel entonces, Morandi y varios de sus amigos compartían ideas afines, así que decidieron comprar un viejo catamarán, posteriormente lo remodelaron, sin embargo no contaban con suficiente dinero para emprender su proyecto como lo habían pensado.
De esa forma decidieron dirigirse al archipiélago de la Magdalena, lugar donde tenían planes de poder trabajar para ganar dinero y de esa forma obtener los recursos para financiar su travesía.

Lo que realmente sucedió fue algo totalmente distinto:, cuando navegaban cerca de la bella isla de Budelli, optaron por detenerse en el lugar y bajar a conocer, fue ahí donde conocieron a quien fungía como al guardián de la misma, y el cual en 2 días se iba a jubilar.

   

De inmediato Morandi lanzó la pregunta:¿Crees que podría ocupar tu lugar?”, le dijo emocionado.
A partir de ese momento se quedó en el lugar, dedicándose a proteger la isla, y entablando charlas de manera ocasional con los turistas que llegaban en verano.
Morandi dice que “encontró su propia isla Polinesia a las puertas de su casa”.
La isla solía ser accesible hasta el año 1994, posteriormente se decidió crear un parque nacional, por lo que en la actualidad solamente un número reducido de turistas tiene acceso diariamente,-explicó Morandi en el programa de la BBC.
En épocas pasadas los turistas solían visitar el lugar, la mayoría decidía llevarse una parte de la arena rosada tan característica del sitio, lo hacían de forma intencional o inadvertida,- cuenta Morandi, mientras se lamenta recordando los esfuerzos por intentar educar a los visitantes del lugar e informarles sobre el preciado ecosistema de Budelli.
Actualmente la playa rosa es un lugar protegido.

En el año 2020 mediante un comunicado, Fabrizio Fonnesu, presidente del parque nacional que se encuentra en la isla, hizo señalamientos sobre Morandi, donde lo acusaba de haber llevado a cabo alteraciones ilegales en una cabaña del lugar, la cuál fue una antigua sede de una radio de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de los muchos intentos por desalojar al guardián de la isla, la comunidad italiana lanzó una petición mediante Change.org  para que le dejaran quedarse, dicha campaña logró reunir más de 70.000 firmas.

Sin embargo, a pesar de los muchos esfuerzos y apoyos brindados por la sociedad, el pasado domingo Morandi decidió anunciar de manera pública su intención de irse de la isla, debido a las presiones de las que ha sido objeto por parte de las autoridades.
Ha dicho: “Me he hartado, me marcho”, en referencia a su batalla por permanecer en el lugar.
Para finalizar, brindó declaraciones al periódico The Guardian, ahí el exprofesor mencionó que se mudaría a un pequeño apartamento en una isla cercana de la Magdalena: “Finalmente mi vida no cambiará demasiado, seguiré viendo el mar”…


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