Ciervos miran la lluvia junto a los humanos en Japón

Ciervos miran la lluvia junto a los humanos en Japón

En un evento que ha capturado la atención de usuarios de todo el mundo, los habitantes de la ciudad de Nara, Japón, compartieron refugio junto con los ciervos durante un torrencial aguacero. Un vídeo que inmortalizó este momento se ha difundido ampliamente en las redes sociales, acumulando más de 35 millones de reproducciones.

Ciervos y humanos bajo la lluvia

Las imágenes capturadas muestran a los animales, lejos de mostrar temor, descansando serenamente y esperando a que la lluvia cesara. Algunos de estos majestuosos animales incluso se prestaron para ser fotografiados por los ciudadanos presentes. Este comportamiento no sorprende, dado que los ciervos de Nara están acostumbrados a convivir con turistas y residentes locales, muchos de los cuales los visitan para ofrecerles alimento.

Nara es famosa por sus parques de ciervos, y estas criaturas son consideradas un tesoro nacional y protegidas por el gobierno japonés. La protección es tan rigurosa que existe una ley que impone sanciones severas para aquellos que ataquen o maten a uno de estos queridos animales.

La armoniosa relación entre los ciervos y los seres humanos en Nara ha sido elogiada por los usuarios de las redes sociales. “Es realmente notable presenciar una convivencia tan pacífica entre seres humanos y animales”, comentó un usuario a través de las redes sociales.

La mitología en la ciudad de Nara

Ciervos miran la lluvia junto a los humanos en Japón

La veneración por estos ciervos se origina en la mitología budista de la isla. Según la leyenda, en el siglo VIII se erigió el templo de Kasuga Taisha y, en su honor, el dios Takemikazuchi descendió al santuario montado en un ciervo blanco. Desde entonces, estos nobles animales son considerados mensajeros divinos.

Durante la pandemia, los ciervos de Nara se volvieron famosos a nivel mundial cuando se aventuraron en la ciudad en busca de comida debido a la ausencia de turistas durante el confinamiento. En las cercanías del parque natural de Nara, donde habitan, se encuentran pequeños puestos que ofrecen galletas para alimentar a estos ciervos.

Este reciente acontecimiento sirve como un emotivo recordatorio de cómo los seres humanos pueden convivir en paz y armonía con la vida silvestre, sin necesidad de maltratarnos o de dañar su medio ambiente. De hecho, la relación que poseen los habitantes de Nara con los ciervos es tan especial, que es común que se den situaciones como estas:


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