La posibilidad de que un asteroide impacte directamente la superficie lunar ha captado la atención de la comunidad científica internacional. Se trata del asteroide 2024 YR4, un objeto celeste de unos 60 metros de ancho, equivalente a la altura de un edificio de 15 pisos, y cuyas probabilidades de colisión con la Luna han aumentado recientemente, según análisis de la NASA y observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb (JWST).
De amenaza para la Tierra a riesgo para la Luna

El asteroide 2024 YR4 fue descubierto el 27 de diciembre de 2023 por el telescopio ATLAS, un sistema de alerta temprana de impacto de asteroides con base en Río Hurtado, Chile. En sus primeras semanas de observación, el asteroide fue motivo de preocupación, ya que se pensó que podría colisionar con la Tierra en el futuro cercano. Esta preocupación lo llevó a alcanzar el nivel más alto en la Escala de Riesgo de Impacto de Turín, una medida utilizada para evaluar la peligrosidad de objetos cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, nuevas observaciones desde la superficie terrestre, especialmente en febrero de 2024, permitieron descartar la posibilidad de un impacto terrestre. Con base en estos datos, la NASA redujo la probabilidad de colisión con nuestro planeta a prácticamente cero. Aun así, el asteroide no dejó de ser monitoreado.
Lo que los astrónomos han detectado desde entonces es algo igualmente llamativo: el riesgo de que el asteroide impacte la Luna ha aumentado, pasando de un 1,7% en febrero, a un 4,3% en los cálculos más recientes realizados en mayo. Esta estimación se hizo combinando datos del JWST y análisis del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA.
El posible impacto lunar está previsto para el 22 de diciembre de 2032, lo que da a los astrónomos más de ocho años para seguir monitoreando su trayectoria y afinar las probabilidades.
Un impacto de asteroide sin consecuencias para la Tierra

Aunque el tamaño del asteroide 2024 YR4 lo clasifica como un “destructor de ciudades” en caso de colisionar con la Tierra, la NASA ha sido clara en señalar que un eventual impacto con la Luna no tendría efectos significativos sobre su órbita ni sobre la Tierra. La Luna, explican los expertos, ya muestra una superficie marcada por incontables cráteres provocados por impactos de meteoritos a lo largo de su historia geológica. Un nuevo cráter, incluso de tamaño considerable, sería un evento destacable para la ciencia, pero no representaría un peligro estructural.
La importancia de esta predicción radica en el avance de las herramientas astronómicas actuales, como el telescopio James Webb, que ha permitido refinar con mayor precisión la órbita de objetos celestes. El equipo liderado por Andy Rivkin, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, utilizó la cámara de infrarrojo cercano del JWST para analizar en detalle al asteroide antes de que este quedara fuera de su campo visual, al pasar detrás del Sol.
Gracias a esas observaciones, los científicos pudieron confirmar tanto el tamaño del asteroide como su trayectoria actualizada, que es la base de la reciente predicción sobre su posible colisión con la Luna.
Lo que sigue para 2024 YR4

Actualmente, el asteroide ya no es visible desde telescopios terrestres, y no volverá a estar al alcance visual hasta el año 2028, cuando se espera que pueda ser observado nuevamente para ajustar o confirmar sus parámetros orbitales. Esa futura ventana de observación será clave para determinar con mayor certeza si el objeto finalmente impactará la Luna.
Este tipo de fenómenos ofrecen una valiosa oportunidad científica. Un impacto visible en la superficie lunar podría ser monitoreado por una gran cantidad de instrumentos, incluyendo satélites, telescopios espaciales y posiblemente misiones robóticas. Sería una ocasión única para estudiar la dinámica de impactos en cuerpos celestes sin atmósfera, y entender mejor cómo se forman los cráteres y cómo se distribuyen los escombros tras una colisión.
A medida que la humanidad planea nuevas misiones tripuladas y robóticas a la Luna —como parte del programa Artemis de la NASA—, conocer con precisión los riesgos naturales como los impactos de asteroides es fundamental para planificar infraestructuras seguras y duraderas en la superficie lunar.
Aunque no hay motivos de alarma para la población terrestre, el seguimiento del asteroide 2024 YR4 es otro recordatorio de la importancia de monitorear el espacio cercano, no solo por razones de defensa planetaria, sino también para profundizar en la comprensión del sistema solar y sus dinámicas. Por ahora, la Luna, silenciosa testigo del universo, podría estar en camino de recibir una nueva cicatriz celestial.
Referencia:
- Space/NASA raises the odds that an asteroid could hit the moon in 2032. Link
- NASA/NASA’s Webb Finds Asteroid 2024 YR4 Is Building-Sized. Link
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