Visión perdida por ACV puede recuperarse, reprogramando células.

La visión perdida por un accidente cerebrovascular se puede recuperar reprogramando las células gliales del cerebro para convertirlas en neuronas.

Los investigadores lograron que las células gliales modificadas genéticamente se vincularan con las neuronas asociadas a la visión, reestableciendo las sinapsis necesarias para volver a ver.

En el novedoso estudio liderado por la Universidad de Purdue (USA), se ha logrado que ratones afectados por un accidente cerebrovascular puedan recuperar la visión.

Los científicos aplicaron una técnica de edición genética que convierte a las células gliales en neuronas, tras lo cual desarrollan las sinapsis requeridas para poner en marcha los procesos visuales.

Una vez probado en humanos, el sistema Neuro D1 podría ser efectivo también para recuperar la función motora afectada por disfunciones cerebrovasculares.

Las células gliales son células del sistema nervioso junto con las neuronas forman el sistema nervioso central y periférico.

Apoyan a las neuronas en diversas funciones, e incluso son notoriamente más abundantes que las propias neuronas en el cerebro, desarrollan importantes funciones metabólicas y facilitan la comunicación e integración de las redes neurales.

Además, poseen la capacidad de ser manipuladas mediante edición de genes para convertirlas en neuronas funcionales, como se ha verificado en el nuevo estudio, publicado hace poco tiempo en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology.

Los especialistas explicaron que la reprogramación no incluye el implante de nuevas células, evitando el rechazo del sistema inmunitario.

En definitiva, los especialistas sostienen que están ayudando al cerebro a curarse a sí mismo, pudieron verificar cómo se restablecen las conexiones entre las neuronas viejas y las neuronas recién reprogramadas, apreciando cómo los ratones recuperan la visión.

Por si esto fuera poco, la nueva técnica genética también sería efectiva para el tratamiento de patologías como la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), entre otras.

Los investigadores sostienen que la posibilidad de aprovechar esta técnica en humanos, no se encuentra lejos.

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