Un buzo casi es tragado por una ballena rorcual.


En un hecho peculiar, un buzo llamado Rainer Schimpf tuvo una experiencia un tanto aterradora y peligrosa, ya que mientras se encontraba en las costas de Port Elizabeth, Sudáfrica, en compañía de otros buzos, quedó atrapado en la boca de una ballena durante unos segundos, antes de que lo escupiera.

 

El ejemplar de ballena era un rorcual de Bryde.

Este peculiar suceso se llevó a cabo mientras Rainer estaba con su equipo de buzos intentando documentar la migración de sardina en el sur de África. Además, el hecho es sumamente raro ya que en la zona donde se encontraban no es algo común el avistamiento de ballenas.

El rorcual de Bryde es una especie de cetáceo misticeto de la familia Balaenopteridae.

 

Al respecto, Rainer Schimpf dijo:

“Nos encontrábamos filmando delfines, tiburones, alcatraces , pingüinos y cormoranes que estaban alimentándose de sardinas cuando, desde el fondo apareció un ballena rorcual de Bryde surge súbitamente.

Lo primero que sentí fue presión alrededor de mi cintura, y de inmediato supe lo que estaba ocurriendo, agregó.

Solo fueron unos pocos segundos, hasta que el animal pareció darse cuenta del error que cometió, por lo que abrió la boca para escupirme.

En aquel momento no hubo tiempo para sentir miedo, simplemente pensé de forma instintiva”,- declaró.

 

Algunas de las imágenes del momento muestran únicamente las piernas del buzo saliendo de boca de la enorme ballena.

Finalmente Rainer Schimpf salió bien librado del fortuito sucesos, posteriormente regresó sano y salvo a su embarcación.

Los ejemplares de rorcual de Bryde suelen desplazarse de manera veloz en las aguas del océano, buscando diversas especies de peces para poder alimentarse. Además, es muy improbable que se muestren y más el que se logre fotografiarlos.

Un cálculo aproximado indica que hay unos 90,000 ejemplares de estos animales alrededor del mundo.

 

 

Este tipo de especie pueden tener una longitud de aproximadamente 15 metros y un peso de alrededor 20 toneladas. Su maxilar superior cuenta con centenares de placas de queratina, y gracias a ellas es que las presas quedan atrapadas cuando expulsan el agua por la boca.

 

Rainer Schimpf cuenta su experiencia con el ejemplar:

 

 

 

 

 


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