Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), liderado por Carmen Guerra, presentó en la revista PNAS una estrategia experimental capaz de frenar el cáncer de páncreas en modelos animales. La combinación de tres fármacos bloquea mecanismos esenciales del tumor y evita su reaparición, abriendo una prometedora vía hacia tratamientos más eficaces y duraderos en humanos.

Entender al enemigo: por qué el cáncer de páncreas resiste los tratamientos
El cáncer de páncreas suele detectarse tarde y, cuando eso ocurre, ya ha desarrollado una notable resistencia a los tratamientos. A diferencia de otros tumores más predecibles, no depende de un único motor de crecimiento. Funciona como una red interconectada: si una señal se interrumpe, otra puede asumir el control y mantener activas las células cancerosas.
En la mayoría de los casos, el punto de partida es una mutación del gen KRAS, responsable de regular la división celular. Alterado, envía órdenes constantes de proliferación. Durante años, muchos enfoques terapéuticos se centraron en frenar directamente esta señal principal del cáncer pancreático. Sin embargo, los tumores avanzados rara vez se quedaban sin respuesta: activaban mecanismos alternativos y continuaban creciendo.
El análisis detallado de tumores refractarios reveló que ciertas proteínas actuaban como sustitutos funcionales cuando las rutas habituales quedaban bloqueadas. Entre ellas destacaba STAT3, cuya activación sostenía la supervivencia celular incluso bajo presión farmacológica.
Este comportamiento explica por qué los tratamientos tradicionales del cáncer de páncreas pierden efectividad con el tiempo. No basta con interrumpir un único circuito; el sistema debe quedar desactivado. La clave está en comprender que la resistencia no es un accidente, sino una propiedad estructural del tumor. Cualquier estrategia realmente eficaz debe anticiparse a esa capacidad de reorganización y neutralizar varios puntos críticos de forma coordinada.
Tres fármacos combinados para eliminar tumores de cáncer de páncreas
A partir de ese conocimiento, los investigadores diseñaron una terapia combinada contra el cáncer de páncreas. Utilizaron dos medicamentos ya conocidos (Daraxonrasib, Afatinib y SD36) capaces de interferir en señales de crecimiento principales, y añadieron un tercer compuesto dirigido contra STAT3, la vía que sostenía la resistencia tumoral.
El resultado fue más que una simple reducción tumoral. En distintos modelos experimentales de cáncer de páncreas en ratones, los tumores desaparecieron por completo. El tejido pancreático recuperó un aspecto normal, sin rastros visibles de enfermedad.
La estrategia se probó en escenarios exigentes: tumores implantados en el páncreas, animales modificados genéticamente para desarrollar cáncer pancreático y modelos con tejido tumoral humano. La respuesta fue consistente en todos los casos, lo que sugiere que el efecto no depende de un único tipo de tumor experimental.
Además, el beneficio no fue transitorio. Tras finalizar el tratamiento, no se observaron recaídas durante periodos de seguimiento prolongados. Esto indica que la terapia no solo elimina el tumor activo, sino que reduce de forma drástica la probabilidad de que las células restantes reinicien el proceso y provoquen una recaída del cáncer de páncreas.
Otro aspecto decisivo fue la tolerancia. Los animales tratados mantuvieron parámetros fisiológicos normales, sin signos de toxicidad grave. Lograr una acción tan profunda sobre el tumor sin deteriorar el organismo refuerza el valor de una terapia triple dirigida frente a tratamientos intensivos pero indiscriminados.
Nuevos tratamientos contra el cáncer de páncreas: retos antes de llegar a pacientes
Los resultados en animales son contundentes, pero trasladar esta nueva terapia contra el cáncer de páncreas a pacientes requiere ajustes. Algunos de los fármacos utilizados ya han mostrado efectos secundarios en humanos, por lo que la prioridad ahora es desarrollar alternativas más selectivas que conserven la eficacia, reduciendo riesgos.
Paralelamente, se investiga cómo responde esta estrategia ante la diversidad genética de los tumores pancreáticos. No todos presentan las mismas mutaciones ni activan las mismas rutas de supervivencia. Para validar su alcance, la combinación se está probando en modelos con distintas variantes de KRAS y con alteraciones adicionales en otros genes relevantes para el cáncer.
Este paso es esencial para saber si el tratamiento puede funcionar de forma amplia o si deberá adaptarse a perfiles concretos de pacientes con cáncer de páncreas. En ese escenario, el futuro podría pasar por terapias personalizadas que bloqueen exactamente los puntos débiles de cada tumor.
Al actuar sobre varios mecanismos esenciales a la vez, esta triple terapia contra el cáncer de páncreas logra desactivar la capacidad de adaptación del tumor. Los resultados experimentales muestran eliminación tumoral duradera y buena tolerancia. Aunque aún necesita validación clínica, el planteamiento abre una vía sólida hacia tratamientos más eficaces y personalizados para el cáncer pancreático.
Referencia:
- A targeted combination therapy achieves effective pancreatic cancer regression and prevents tumor resistance. Link.
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