Muones en Teotihuacán


Desde hace varias décadas decenas de arqueólogos han participado en la investigación arqueológica de Teotihuacán, a pesar de varios años de arduo trabajo aún hay dudas sin responder las cuales son objeto de estudio para los investigadores. Uno de estos misterios es conocer la estructura interna de la pirámide del sol, saber si tiene “huecos” o habitaciones en algún lugar, si se encuentran habitaciones lo más probable es que sean tumbas, es decir se concluiría que la pirámide del sol es un Templo Funerario, pero si no se encuentra nada se concluiría que la pirámide del sol es un Tempo Estatal.
Investigar esto es algo muy difícil, ya que se tendrían que hacer muchas excavaciones internas, por esta razón la física moderna se ha unido a la arqueología (Institutos de investigación Física y Arqueológica de la UNAM) para encontrar estas respuestas mediante una técnica inusual, la muongrafía.

Los muones son fermiones (partículas fundamentales) cargados eléctricamente, al igual que el electrón pertenece a la familia de los leptones, son 200 veces más masivos que los electrones y su tiempo de vida es muy corto. En la atmósfera se generan muones a través de rayos cósmicos y la superficie terrestre es bañada constantemente por ellos, atraviesan miles de metros de la corteza terrestre.

El equipo de físicos liderado por Arturo Menchaca Rocha (físico de la UNAM y ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias) instaló un detector de muones en un túnel prehispánico que se encuentra a 8 metros por debajo de la pirámide del sol llegando cerca de su eje de simetría. Al estudiar las muongrafías si se observa una región con menos muones esto significa que es una región más densa, es decir los muones atravesaron piedras lo que nos indica una posible construcción ya que la pirámide del sol fue construida con tierra.
La información que recibe el detector es almacenada en una computadora que se encuentra ahí mismo y redireccionada a otra computadora en el departamento de física de la UNAM.

Equipo de físicos al lado del detector en Teotihuacán.

 

Este detector estuvo en funcionamiento desde 2010 hasta 2013. Los resultados de la investigación mostraron que la cara sur de la pirámide es 20% menos densa que la cara norte. El trabajo de los físicos está terminado, ahora los arqueólogos deben investigar el porqué de los resultados.

Artículo creado por Kort Beck.

Fuentes:


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