La misión de la NASA para desviar un asteroide ha dado resultados inesperados

La misión de la NASA para desviar un asteroide ha dado resultados inesperados

La misión DART de la NASA, celebrada en 2022 como un éxito rotundo en defensa planetaria, acaba de revelar un giro inesperado. Si bien el impacto logró desviar al asteroide Dimorphos, nuevas investigaciones descubren que las consecuencias físicas del choque fueron mucho más complejas de lo previsto. Y podrían complicar futuras estrategias para evitar colisiones cósmicas.

La misión DART provocó más de lo que se creía

La misión de la NASA para desviar un asteroide ha dado resultados inesperados
Imágenes de la misión DART.

La sonda DART (Prueba de Redirección de Doble Asteroide) impactó con éxito contra Dimorphos en 2022, alterando su trayectoria como parte de un experimento crucial para probar la viabilidad de desviar asteroides que amenacen la Tierra. Sin embargo, un nuevo estudio ha encontrado que las rocas expulsadas por la misión proporcionaron un impulso adicional que podría haber alterado también la inclinación orbital del asteroide.

Tras el impacto, se liberaron más de 100 fragmentos de roca, de entre 0,2 y 3,6 metros de radio, que salieron disparados a velocidades de hasta 52 metros por segundo. El análisis de su distribución, registrado por el cubesat italiano LICIACube, mostró que no se dispersaron aleatoriamente, sino en dos cúmulos bien definidos, con una sorprendente ausencia de fragmentos en otras zonas.

La agrupación principal, con el 70 % del material expulsado, se dirigió hacia el sur y probablemente fue provocada por el choque entre los paneles solares de la misión DART y dos grandes rocas, bautizadas como Atabaque y Bodhran. Según los investigadores, las rocas resultantes del impacto generaron una inercia hasta tres veces mayor que la de la nave en sí. Esa energía extra, al no estar perfectamente alineada con la trayectoria original de la misión DART, podría haber hecho que Dimorphos girara o incluso modificara su plano orbital.

La implicación es clara: aunque se haya desviado exitosamente el asteroide, ignorar cómo reacciona su superficie podría generar efectos colaterales impredecibles. Como explica la investigadora Jessica Sunshine, este tipo de misión se parece más a un juego de billar tridimensional que a un simple empujón cósmico.

Defensa planetaria: cuando la superficie importa tanto como el objetivo

La misión de la NASA para desviar un asteroide ha dado resultados inesperados
Asteroide Dimorphos.

La comparación con misiones previas también deja en evidencia lo compleja que puede ser la física espacial. La misión Deep Impact de 2005, que también implicó estrellar una sonda contra un cuerpo celeste, mostró un patrón de eyección suave, ya que el cometa estaba compuesto por material fino y homogéneo. Dimorphos, por el contrario, presentó una superficie rocosa e irregular que alteró el patrón de salida de los escombros, generando estructuras filamentosas y movimientos caóticos.

Para otra misión futura, esto significa que no basta con calcular el ángulo y la velocidad del impacto. Será necesario analizar con antelación la composición y morfología del objetivo. ¿Qué tipo de rocas cubren su superficie? ¿Cómo podrían fragmentarse al colisionar? ¿Qué efecto tendría el impulso de esos fragmentos sobre la dinámica orbital del cuerpo? Sin esas respuestas, cada misión de defensa planetaria podría tener un margen de error mucho mayor al esperado.

El estudio, publicado en The Planetary Science Journal, subraya la necesidad de modelar no solo la colisión, sino también la dispersión y el momento de todos los fragmentos generados. Afortunadamente, la misión Hera de la Agencia Espacial Europea, programada para llegar a Dimorphos en 2026, permitirá examinar con mayor precisión el resultado del experimento de DART y aclarar las variables aún desconocidas.

La misión DART logró un objetivo histórico: desviar un asteroide. Pero el comportamiento inesperado de los escombros tras el impacto demuestra que, en defensa planetaria, los detalles importan. Como en un juego de billar cósmico, una desviación milimétrica podría marcar la diferencia entre salvar la Tierra o fallar el tiro decisivo.

Referencia:

  • The Planetary Science Journal/High-speed Boulders and the Debris Field in DART Ejecta. Link

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Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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