Marcapasos diminuto e inyectable: regula el corazón y luego se disuelve

Un marcapasos más pequeño que un grano de arroz podría revolucionar el tratamiento temporal de problemas cardíacos. Este dispositivo, inyectable y sin cables, regula el ritmo del corazón mediante luz infrarroja y, al completar su función, se disuelve dentro del cuerpo, eliminando así la necesidad de una cirugía para retirarlo. Esta innovación fue desarrollada por el biomédico John A. Rogers, de la Universidad de Northwestern, y el estudio está publicado en la revista Nature

Un cambio radical en la forma de aplicar marcapasos temporales

Hasta ahora, los marcapasos temporales requerían un procedimiento invasivo para su colocación y posterior extracción. Además, iban conectados por cables a una batería externa. Este nuevo dispositivo cambia por completo esa dinámica. Desarrollado por un equipo liderado por el ingeniero biomédico John A. Rogers, el marcapasos mide apenas unos milímetros y puede ser inyectado directamente en el cuerpo con una aguja, sin necesidad de intervención quirúrgica compleja.

El dispositivo está diseñado con dos electrodos metálicos que cumplen una doble función: estimulan el tejido cardíaco para provocar contracciones y, al mismo tiempo, generan su propia energía mediante una celda galvánica. Esta celda funciona gracias a la reacción química entre los metales (como magnesio, zinc y molibdeno) y los electrolitos presentes en los fluidos corporales. Así, el marcapasos no necesita batería ni cables externos.

Una vez en funcionamiento, puede regular el ritmo cardíaco de forma eficaz durante un periodo durante un periodo de pocos días hasta un máximo de tres semanas. Su utilidad se vuelve especialmente valiosa en recién nacidos o en pacientes que solo requieren una estimulación cardíaca temporal, eliminando riesgos y reduciendo el malestar general.

Tecnología basada en luz y materiales biodegradables

Uno de los aspectos más innovadores de este marcapasos es su activación mediante luz. En la cara opuesta a los electrodos se encuentra un interruptor diminuto que se enciende o apaga según la exposición a luz infrarroja cercana. Este tipo de luz puede penetrar profundamente en los tejidos, lo que permite controlar el dispositivo desde fuera del cuerpo con gran precisión.

El marcapasos se conecta, además, con un parche cutáneo blando y flexible que se adhiere al pecho. Este parche monitorea continuamente el ritmo cardíaco y, en caso de detectar una arritmia o latido anormal, emite pulsos de luz para activar o desactivar el marcapasos según sea necesario. Gracias a esta tecnología, el dispositivo ofrece un control dinámico sin necesidad de cirugía.

Una de las grandes ventajas es que, tras haber cumplido su función, el marcapasos se degrada de forma segura en el organismo. Este avance elimina la necesidad de realizar una segunda cirugía para retirarlo, lo que representa un cambio enorme en términos de comodidad, seguridad y costos médicos.

El dispositivo representa una evolución respecto a versiones anteriores, ya que ahora no depende de antenas ni comunicación de campo cercano para recibir energía. Su miniaturización lo convierte en una herramienta versátil, que incluso podría utilizarse en varios puntos del corazón para tratamientos más complejos.

Hacia una nueva era en la medicina cardiaca

La comunidad científica ha recibido con entusiasmo este avance. Investigadores como Thanh Nho Do, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, destacan su fiabilidad, tamaño reducido y capacidad para operar sin fuentes de energía externas. Estas características lo convierten en una alternativa segura y menos invasiva frente a los marcapasos tradicionales, especialmente en pacientes pediátricos o en situaciones clínicas temporales.

Además, se está explorando la posibilidad de integrar este dispositivo con otros implantes médicos, como válvulas cardíacas, ampliando así su potencial. Investigadores como Xiaoting Jia, de Virginia Tech, subrayan que ya se han realizado pruebas exitosas en modelos animales y en entornos extracorpóreos controlados. El próximo gran paso será validar su seguridad en humanos y conseguir la aprobación regulatoria de entidades como la FDA.

La empresa emergente creada por el equipo de investigadores trabaja para desarrollar y comercializar este marcapasos, con la esperanza de que pronto esté disponible en hospitales y centros médicos de todo el mundo.

Referencia:

  • Millimetre-scale bioresorbable optoelectronic systems for electrotherapy. Link.

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ARTÍCULO PUBLICADO EN

Denis Carrillo

Sobre mi, me gusta la música pop/rock, aprender idiomas, y andar en bicicleta. Me gusta leer y escribir sobre temas de la cultura asiática.

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