En una era donde los microplásticos han invadido cada rincón del planeta —incluyendo nuestros cuerpos—, la idea de una limpieza interna suena más atractiva que nunca. Una clínica privada en Londres asegura haber encontrado una manera de lograrlo mediante un exclusivo tratamiento de aféresis. Pero ¿es realmente eficaz o solo un placebo para la ansiedad moderna?
Limpiar la sangre de microplásticos limpia por 12.000 dólares

Ubicada en Harley Street, el histórico distrito médico de lujo en Londres, Clarify Clinics ofrece un servicio al que llama Clari: una terapia de filtrado de sangre personalizada que afirma eliminar microplásticos del torrente sanguíneo. La directora ejecutiva del centro, Yael Cohen, ha descrito la experiencia como tan cómoda que algunos pacientes se duermen durante el procedimiento. Otros aprovechan la sesión para trabajar o ver películas mientras su sangre es procesada.
El tratamiento, basado en la técnica médica conocida como aféresis, no es nuevo en sí mismo. Esta tecnología se ha utilizado durante décadas para la donación de plasma y tratamientos terapéuticos en enfermedades autoinmunes. En esencia, la aféresis consiste en extraer la sangre del paciente, separar sus componentes (como el plasma) y devolver el resto al cuerpo. El procedimiento puede parecer futurista, pero tiene fundamentos médicos sólidos en contextos clínicos específicos.
Lo novedoso, y controversial, es el uso de esta técnica para eliminar microplásticos del cuerpo humano, algo que, por ahora, no cuenta con respaldo científico concluyente.
Microplásticos en el cuerpo humano: ¿realmente hay que alarmarse?

Los microplásticos —fragmentos diminutos de plástico de menos de cinco milímetros— están en todas partes: en el aire, el agua, los alimentos… y ahora, también en nuestro organismo. Estudios recientes han encontrado partículas microplásticas en la sangre, el intestino e incluso en el cerebro humano. Sin embargo, gran parte de esta investigación es todavía observacional y no concluye de forma categórica cuáles son los efectos nocivos para la salud.
Sabemos que estos plásticos son potencialmente dañinos a nivel celular y podrían provocar inflamación o estrés oxidativo. Pero también sabemos que aún queda mucho por entender sobre su comportamiento dentro del cuerpo humano. Por ahora, el conocimiento científico se basa en correlaciones, no en causalidades.
En ese contexto, la promesa de Clarify Clinics parece adelantarse a la ciencia. No hay estudios clínicos que demuestren que el procedimiento Clari elimine eficazmente los microplásticos ni que esto tenga beneficios médicos tangibles.
Entre el marketing y la medicina
A pesar de las dudas científicas, la clientela de Clarify Clinics no para de crecer. Según Cohen, muchas personas acuden buscando alivio para condiciones como fatiga crónica, niebla mental, lupus o síntomas de COVID prolongado. El auge de figuras como Bryan Johnson, el multimillonario biohacker que experimentó con el “intercambio total de plasma” entre él y su hijo, ha impulsado aún más el interés en terapias que prometen rejuvenecer o “limpiar” el cuerpo.
El procedimiento Clari, que cuesta más de 12.000 dólares por sesión, se sitúa en un punto intermedio entre la medicina convencional y el lujo personalizado. Como lo resume Cohen, muchos de sus pacientes buscan «mover la aguja» de su salud con herramientas innovadoras, aunque no estén plenamente validadas por la ciencia tradicional.
Una anécdota curiosa que ilustra la experiencia viene del periodista Matt Reynolds, de Wired, quien se sometió a una prueba para medir los niveles de microplásticos en su sangre. Los resultados indicaron unas 190 partículas por milímetro, una cifra en el extremo bajo de la escala. Sin embargo, Cohen le recordó que eso aún significaba tener “alrededor de un millón de partículas” en su sistema circulatorio. La preocupación, al parecer, nunca desaparece por completo.
La limpieza de microplásticos del cuerpo humano es una idea seductora en tiempos de ansiedad ecológica. Aunque la técnica de aféresis utilizada por Clarify Clinics tiene fundamentos médicos legítimos, su aplicación para eliminar microplásticos sigue sin pruebas concluyentes. Por ahora, más que una cura, este procedimiento parece ser un reflejo de nuestros miedos modernos y de una creciente industria del bienestar que explora —o explota— los límites entre ciencia, lujo y fe.
Referencia:
- Wire/This Startup Says It Can Clean Your Blood of Microplastics. Link
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