Un nuevo fármaco devuelve el movimiento a pacientes con lesiones de la médula espinal

Un equipo de científicos brasileños de la Universidad Federal de Río de Janeiro ha desarrollado un fármaco que devuelve movilidad a pacientes con lesiones en la médula espinal. Basado en la polilaminina, una proteína extraída de la placenta, este avance es el resultado de más de 25 años de investigación. Aunque todavía necesita superar pruebas regulatorias, abre una esperanza concreta para miles de personas en el mundo. Se encuentra publicado en medRxiv.

La polilaminina: una proteína con poder de reconexión

La polilaminina es una proteína presente en el desarrollo embrionario, donde cumple un papel crucial al facilitar la comunicación entre neuronas. Con el paso del tiempo, esta proteína disminuye en el organismo, limitando la capacidad natural de regeneración nerviosa. Los investigadores descubrieron que era posible recrearla en el laboratorio a partir de placentas humanas y reintroducirla en el cuerpo.

Cuando se inyecta en la zona lesionada de la médula espinal, la polilaminina estimula a los axones —la parte más larga de las neuronas— a formar nuevos puentes de comunicación. Gracias a esto, los impulsos eléctricos pueden volver a transmitirse y permitir movimientos que antes parecían imposibles.

Este hallazgo representa un avance inédito en neurociencia regenerativa. Hasta ahora, los tratamientos disponibles solo ofrecían cuidados paliativos o rehabilitación parcial, pero ninguno había demostrado la capacidad de reactivar la conexión neuronal interrumpida por una lesión. La polilaminina abre, por primera vez, la posibilidad de devolver autonomía a pacientes que habían perdido la esperanza de volver a caminar o moverse por sí mismos.

Tatiana Sampaio, profesora doctora de la UFRJ.

Historias reales de esperanza: los primeros pacientes

El impacto de esta terapia se refleja en historias como la de Bruno Drummond de Freitas. Tras un accidente en 2018, quedó tetrapléjico. Participó en un ensayo clínico académico y, dos semanas después de recibir la inyección, movió el dedo gordo del pie. Ese pequeño gesto fue el inicio de una recuperación sorprendente: hoy camina, sube escaleras e incluso baila.

«Logré mover el dedo gordo del pie. Cuando solo moví el dedo gordo, en mi cabeza: ‘Bueno, ¿qué voy a hacer con el dedo gordo?'», dice Bruno.

Para mover el dedo gordo del pie, solo necesitamos dos neuronas. Una aquí en el cerebro, que se comunica con la segunda neurona en la médula espinal, que está dentro de la columna vertebral. Y otra neurona que sale de la columna vertebral y se dirige al dedo gordo, llevando la información necesaria para su movimiento. Lo que ocurre en una lesión es que la comunicación entre estas dos neuronas —la de aquí y la de dentro de la columna vertebral— se interrumpe. Lo que descubrimos aquí fue una forma de restablecer esta conexión —explica Tatiana Coelho de Sampaio—.

Otros pacientes también lograron avances significativos. Silvânia volvió a levantar las piernas y pedalear; Guilherme recuperó la movilidad en brazos y abdomen; y Nilma Palmeira desafió los pronósticos al ponerse de pie nuevamente, celebrando con lágrimas y alegría. Aunque algunos casos fueron más complejos debido a la gravedad de las lesiones, la mayoría mostró progresos que superaron las expectativas médicas.

Los ensayos también se realizaron en perros con lesiones antiguas, y más de la mitad recuperaron movilidad. Estas pruebas aportaron evidencia adicional de que la polilaminina tiene un potencial real de cambiar vidas, tanto humanas como animales.

Próximos pasos y el camino hacia la aprobación del fármaco

Tras dos décadas de investigación y ensayos exitosos, el fármaco se encuentra en una etapa decisiva: la validación regulatoria. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) exige nuevos estudios clínicos para confirmar la seguridad del tratamiento en diferentes escenarios y con un mayor número de pacientes.

La farmacéutica responsable ya ha registrado la patente y prepara la Fase 1 oficial de ensayos, donde se evaluarán dosis, posibles efectos secundarios y la seguridad general. Solo después se avanzará hacia fases más amplias que permitan comprobar la eficacia del medicamento a gran escala.

Los expertos se muestran cautos, pero coinciden en que el potencial es enorme. Si los resultados se confirman, este tratamiento podría convertirse en la primera terapia capaz de regenerar la médula espinal, marcando un antes y un después en la historia de la medicina y ofreciendo independencia a miles de personas en todo el mundo.

Referencia:

  • RETURN OF VOLUNTARY MOTOR CONTRACTION AFTER COMPLETE SPINAL CORD INJURY: A PILOT HUMAN STUDY ON POLYLAMININ. Link.

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ARTÍCULO PUBLICADO EN

Denis Carrillo

Sobre mi, me gusta la música pop/rock, aprender idiomas, y andar en bicicleta. Me gusta leer y escribir sobre temas de la cultura asiática.

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