Un reciente estudio publicado en NPJ Viruses ha revelado la existencia de más de 200 nuevos virus gigantes en los océanos del mundo. Aunque suene alarmante, estos microorganismos no representan una amenaza directa para los humanos. Más bien, podrían ser fundamentales para entender mejor la salud de los ecosistemas marinos y su impacto en el equilibrio del planeta.

Virus gigantes: el coloso invisible del mundo microscópico
Aunque su nombre puede causar alarma, los virus gigantes no son tan grandes como suena. Miden hasta dos micras, entre cinco y cien veces más grandes que un virus convencional. Además de su tamaño físico, lo que realmente los hace extraordinarios es su complejidad genética: algunos contienen hasta 2.5 millones de pares de bases, una cifra que supera con creces a la de la mayoría de los virus conocidos.
Durante décadas, estos virus pasaron desapercibidos porque los métodos clásicos para estudiar virus asumían que todos eran muy pequeños. Los filtros usados en laboratorio no permitían que partículas más grandes pasaran, lo que excluyó a estos virus de muchas investigaciones. No fue hasta los años 80 que se empezaron a detectar y a estudiar con mayor atención.
Curiosamente, estos virus no infectan a humanos ni animales, sino a protistas, como amebas, y a algunos tipos de algas. Su papel en el ecosistema comenzó a ganar atención cuando se descubrió su potencial para influir en procesos biológicos fundamentales.
Una influencia silenciosa en los océanos del planeta
El hallazgo de 230 nuevos virus gigantes por parte de la Universidad de Miami, a cargo de Benjamin Minch, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en el Departamento de Biología Marina y Ecología de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra, no es solo una curiosidad biológica; es un avance en el conocimiento de cómo funcionan los océanos. Estos virus infectan microorganismos marinos como el fitoplancton, que está en la base de las cadenas alimenticias oceánicas. Al hacerlo, alteran el metabolismo de sus huéspedes y, por tanto, influyen en procesos como la fotosíntesis y el ciclo del carbono.
El estudio reveló que muchos de estos virus poseen genes que se creían exclusivos de organismos celulares, como los relacionados con la fotosíntesis. Esto sugiere que, lejos de ser simples parásitos, los virus gigantes modifican activamente el funcionamiento interno de sus huéspedes para su propio beneficio, con implicaciones para la química del océano en su conjunto.
Estas interacciones podrían ayudarnos a entender y prever fenómenos como las floraciones de algas nocivas, que afectan a la vida marina y a la salud humana. Cuanto más sepamos sobre los virus que interactúan con los productores primarios del océano, mejor podremos anticipar y mitigar estos eventos dañinos.
Aplicaciones y potencial biotecnológico
Más allá de su impacto ecológico, los virus gigantes también podrían ser una fuente valiosa para la biotecnología. Algunas de las proteínas y enzimas codificadas en sus genomas no tienen precedentes en otros organismos conocidos, lo que las convierte en candidatos atractivos para el desarrollo de nuevas herramientas médicas, industriales y ambientales.
Por ejemplo, las enzimas relacionadas con procesos como la fotosíntesis o la transformación de carbono podrían aplicarse en tecnologías de captura de CO₂ o en bioprocesos más sostenibles. Incluso podrían ofrecer soluciones innovadoras para la producción de energía o el tratamiento de residuos.
Los investigadores esperan que los 230 nuevos genomas identificados sirvan como base para estudios más amplios que analicen los virus gigantes en otros ecosistemas acuáticos. Con esta nueva información, se abre una puerta hacia la comprensión de un nivel completamente distinto de la vida en el planeta, uno que habíamos estado ignorando por su aparente invisibilidad.
El descubrimiento de cientos de virus gigantes no es una amenaza, sino una fascinante ventana hacia lo desconocido. Estos microorganismos, lejos de representar un peligro para los humanos, podrían ser claves para entender la salud de los océanos, mejorar nuestras respuestas al cambio climático y desarrollar nuevas tecnologías. La ciencia apenas está comenzando a revelar su papel esencial en la vida del planeta.
Referencia:
- Expansion of the genomic and functional diversity of global ocean giant viruses. Link.
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