Cuando aún era estudiante de , la brasileña Bárbara Gosziniak Paiva creó un invento capaz de potabilizar el agua mediante radiación solar y microfiltración. Su nombre es Aqualux, y promete llevar agua limpia a millones de personas sin acceso a saneamiento básico. Su creadora fue reconocida internacionalmente por esta tecnología con potencial transformador.
Bárbara Goszniak Paiva y una botella para cambiar el mundo

En 2021, Bárbara Gosziniak Paiva, estudiante de maestría en Ingeniería de Materiales en la Universidad Federal de Ouro Preto (UFOP), presentó un prototipo de botella llamado Aqualux. El diseño fue desarrollado como respuesta a una necesidad urgente: la falta de acceso a agua potable en comunidades vulnerables. Según datos del Instituto Trata Brasil, 35 millones de personas en el país no tienen acceso a agua tratada, una situación que genera enfermedades graves y pone en riesgo la vida de millones.
La propuesta de Bárbara fue sencilla, pero revolucionaria. Aqualux es una botella portátil, del tamaño de una botella térmica común, capaz de esterilizar el agua en tres etapas: microfiltración, esterilización por radiación solar y enfriamiento. El objetivo es eliminar bacterias, virus y otros patógenos presentes en fuentes de agua como ríos, lagos y manantiales. La botella, además, mantiene el líquido fresco y libre de contaminantes. Aunque los detalles técnicos del material usado son confidenciales, se sabe que incluye un filtro especial activado por la exposición solar y una tecnología capaz de purificar el agua en minutos.
El impacto social de Aqualux no pasó desapercibido. El prototipo fue galardonado con el primer lugar en la etapa brasileña del concurso internacional Red Bull Basement, que evaluó más de 4.000 propuestas en todo el mundo. La joven innovadora representó a Brasil en la final global celebrada en Turquía entre el 13 y el 15 de diciembre de 2021, donde también fue reconocida por su habilidad en storytelling, lo que fortaleció la visibilidad de su proyecto. Más allá del galardón, Bárbara fue incluida en la lista Forbes Under 30 por su contribución al desarrollo de tecnologías sostenibles, consolidándose como una de las mentes jóvenes más influyentes del país.
De un laboratorio brasileño al escenario global
La historia de Aqualux comenzó en el Laboratorio de Polímeros y Propiedades Electrónicas de Materiales (Lappem), bajo la supervisión del profesor Rodrigo Bianchi. Bárbara Gosziniak Paiva, apasionada por la sostenibilidad y el impacto social, encontró en el laboratorio un espacio para unir ciencia aplicada y compromiso social. Su idea inicial se inspiró en los desafíos de muchas familias brasileñas que aún deben hervir o clorar el agua para hacerla apta para el consumo. Aqualux ofrecía una alternativa más práctica, segura y ecológica.
Con el respaldo del laboratorio y del Departamento de Física de la UFOP, Bárbara diseñó el prototipo, realizó pruebas preliminares y demostró que la tecnología podía adaptarse para usarse en gran escala. Su proyecto, además de captar la atención de jurados internacionales, despertó el interés de comunidades, medios de comunicación y potenciales inversores. La demanda por la botella creció, y Bárbara anunció sus planes de iniciar la producción en masa para atender a comunidades sin acceso a agua segura.
El año 2021 fue clave en su trayectoria. Además del reconocimiento de Red Bull Basement y Forbes, recibió homenajes del portal Razões para Acreditar y menciones honoríficas por su compromiso con la innovación social. Su historia inspiró a otros jóvenes científicos y demostró que la ciencia hecha en universidades públicas brasileñas puede generar soluciones reales para problemas históricos.
Actualmente, Bárbara continúa su camino académico. Avanzó hacia un doctorado en Ingeniería de Materiales, profundizando sus investigaciones en tecnologías de purificación de agua y dispositivos optoelectrónicos. En 2023, participó como ponente en eventos científicos y dio charlas TEDx donde compartió su experiencia como joven científica. Además, fue parte de campañas educativas que promueven el acceso equitativo al agua y la importancia de la investigación científica para el bienestar social. Aunque aún no ha comenzado la producción comercial de Aqualux, continúa estructurando el modelo de negocio y buscando alianzas para llevar su tecnología a quienes más la necesitan.
Aqualux no es solo una botella, es una prueba de que la innovación puede nacer en cualquier rincón del mundo si se conecta con un propósito claro. Bárbara Gosziniak Paiva demostró que con ciencia, pasión y compromiso social es posible crear tecnología útil, accesible y transformadora. Su trabajo sigue siendo un faro de inspiración.
Referencia:
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.