VIDEO: La pirámide de Chichén Itzá reproduce el canto de un quetzal

Chichén Itzá, el sitio arqueológico precolombino construido por los mayas en el norte de Yucatán, México, alberga muchas maravillas arquitectónicas y culturales, una de las cuales ha desconcertado a los expertos en acústica durante décadas.

El siguiente video muestra cómo al aplaudir frente a la pirámide de Chichén Itzá se crea un eco que es parecido al canto del ave quetzal.

Los expertos en acústica han estado fascinados con el “canto de Chichén Itzá” desde que fue documentado por un ingeniero acústico a finales de los 90, pero hasta ahora nadie ha podido demostrar si los arquitectos de la pirámide la diseñaron pensando en ese eco específico o si fue accidental.

Nico Declercq, experto en acústica de la Universidad de Ghent, en Bélgica, fue uno de los muchos científicos que se aventuraron a Chichén Itzá para estudiar el misterioso eco . Después de estudiar la arquitectura de la Pirámide de Kukulkán y realizar varios cálculos y experimentos, Declercq y sus colegas concluyeron que los arquitectos deben haber sabido sobre el eco producido por la cámara hueca en la parte superior, pero no pudieron demostrar que sabían que sonaba como un pájaro.

Lo fascinante de este eco especial es que está ligado al sonido que sigue. Solo obtienes un canto del quetzal si aplaudes en la base de la pirámide. Si golpeas un tambor o gritas, obtienes un sonido completamente diferente, por lo que es prácticamente imposible saber si los mayas conocían el sonido que produciría un aplauso, o si modificaron el diseño después de su construcción para obtener este sonido específico.

Una cosa es segura, hay indicios de que el eco de Chichen Itzá no fue un accidente. Los expertos en acústica y aves coinciden en que el canto se parece mucho al del quetzal, una ave majestuosa adorada por los mayas como “dios del aire”.

Además, el Templo de Kukulkán es famoso por estar construido con tanta precisión que en los equinoccios, el sol que golpea un lado proyecta una sombra ondulada por la escalera que se parece mucho a una serpiente. En caso de que no lo supieras, Kukulkán, la “Serpiente Emplumada”, es una deidad serpiente. Si pudieron calcular eso, no es imposible creer que también planearon el eco.

Chichén Itzá el día de equinoccio y el descenso de la serpiente emplumada

Pero la intención real de los constructores aún está en debate. Durante su análisis, Declercq también notó que los ecos de los pasos de las personas mientras subían las escaleras de la Pirámide de Kukulkán se parecían mucho a la lluvia que cae en un balde de agua. El dios de la lluvia jugó un papel importante en la cultura maya, por lo que tampoco puede ser una coincidencia.

El estudio de Nico Declercq encontró que la altura y el espaciado de los escalones de la pirámide crean un filtro acústico que enfatiza algunas frecuencias de sonido mientras suprime otras, pero también que el eco también está influenciado por otros factores, como la mezcla de frecuencias del sonido original.

A pesar de los numerosos estudios realizados hasta la fecha aún no se ha podido comprobar que estos fenómenos acústicos se incorporaron intencionalmente a las estructuras.

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