El mito de los hemisferios cerebrales


El mito

Lo conocemos todos: el pensar científico es analítico y rígido, mientras que los artistas son creativos y sensibles. Y además, los científicos piensan con el hemisferio izquierdo del cerebro mientras que los artistas lo hacen con el hemisferio derecho. O en cualquier caso, ambos tienen uno más desarrollado que el otro. Pero, ¿es así?

Hasta donde sabemos, no.

La idea de que los hemisferios cerebrales son opuestos en cuanto a capacidades cognitivas y habilidades mentales se denomina hemisfericidad, y tiene su origen en el siglo XIX, si bien el término no se acuñó hasta los años 70. Experimentos realizados en psiquiatría y psicología popularizaron esta noción. Pero la neurociencia ha acabado con este mito, demostrando que todas las personas emplean ambos hemisferios para realizar cualquier tarea. Sin embargo, la idea de la hemisfericidad aún prolifera, y se venden libros, aplicaciones, cursos y videojuegos con el fin de ejercitar un hemisferio u otro. En las redes sociales no faltan los tests y quizes para averiguar cuál es nuestro hemisferio predominante.

¿Qué dice la ciencia moderna?

En un cerebro normal, existe un tejido llamado cuerpo calloso, que conecta ambos hemisferios mediante unas 250 millones de fibras nerviosas. Gracias a la resonancia magnética de difusión (DTI, por sus siglas en inglés), sabemos que la transferencia de información entre un hemisferio y otro gracias al cuerpo calloso ocurre en milisegundos. Sin importar qué clase de tarea se esté realizando, ya sea artística, científica o de cualquier otro tipo, el cerebro entero está siempre involucrado.

En psicología, esto se ha tratado de explicar mediante los términos pensamiento convergente y pensamiento divergente. El pensamiento convergente se especializa en el razonamiento deductivo y la capacidad de análisis, mientras que el pensamiento divergente permite la creatividad y la espontaneidad. Estudios realizados durante los años 60 parecían indicar que las personas con pensamiento convergente poseían una mayor facilidad para las asignaturas científicas, y aquellos con un pensamiento divergente tenían mayores aptitudes para las artes y las humanidades. Sin embargo, ambos tipos de pensamiento no necesitan ser mutuamente excluyentes, como lo sugieren estudios recientes en la materia.

Investigadores de la Michigan State University reportaron en un estudio que miembros de la Royal Society y la National Academy of Sciences tienen casi el doble de probabilidades de tener aspiraciones artísticas que la sociedad en general.

Y es que tanto el arte como la ciencia, entre otras cosas, son ocupaciones complejas y para ambas se requiere creatividad y razonamiento lógico. Científicos como Albert Einstein, Richard Feynman o Max Planck realizaban actividades artísticas también. “El científico creativo necesita una imaginación artística”, escribió Santiago Ramón y Cajal, neuroanatomista ganador del Nobel en 1906, pintor e inventor de la fotografía a color moderna.

Así pues, hay que revisar la información disponible, dejar atrás los mitos y ejercitar el cerebro entero. 🙂

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