Hace más de 800 años, durante las guerras civiles noruegas, unos asaltantes arrojaron un cadáver a un pozo para envenenar el agua de un castillo. Este acto cruel aparece en la Saga de Sverre, un texto medieval nórdico. En 1938 hallaron un esqueleto en ese lugar, y ahora el análisis de ADN antiguo confirma que podría ser el mismo Hombre del Pozo, revelando su apariencia, origen y una muerte violenta.

El contexto histórico de la Saga de Sverre: guerras civiles en la Noruega medieval
La Saga de Sverre es uno de los textos medievales nórdicos más importantes,
escrito por orden del rey Sverre Sigurdsson en el siglo XII. Este monarca reclamaba el trono de Noruega y enfrentaba la feroz oposición de la Iglesia Católica Romana y sus aliados, los Baglers (por el báculo episcopal). El relato, de 182 versos, detalla guerras civiles en una época de gran inestabilidad política.
En 1197, con Sverre ausente, los Baglers asaltaron el castillo de Sverresborg, cerca de Trondheim. Destruyeron el castillo quemando todas las casas y cometieron venganza macabra: arrojaron un cuerpo sin vida de cabeza al pozo principal y lo llenaron de piedras. El objetivo era contaminar el agua y humillar al rey. La saga no revela la identidad del muerto, solo que posiblemente pertenecía a las fuerzas de Sverre. Historiadores debaten si estos episodios son hechos reales o propaganda, ya que el texto lo comisionó el rey para legitimar su poder. Este pasaje ha intrigado generaciones como símbolo de brutalidad en guerras medievales noruegas. Las ruinas de Sverresborg siguen siendo un sitio emblemático en Trondheim.
El descubrimiento del esqueleto en el pozo de Sverresborg
En 1938, durante excavaciones en las ruinas de Sverresborg, arqueólogos noruegos encontraron un esqueleto humano a más de seis metros de profundidad en un antiguo pozo. El hallazgo fue impactante, pero la tecnología limitó el análisis. Solo en 2014, liderado por la arqueóloga Anna Petersén, del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural, un equipo realizó excavación adecuada y exhumó parcialmente los restos (completada en 2016).
Los huesos pertenecían a un hombre de 30-40 años, según estimaciones. Datación por radiocarbono confirmó unos 900 años, coincidiendo con el ataque de 1197. El estado sugería muerte violenta: faltaba brazo, pie y escápula, con herida grave en la parte posterior del cráneo. Llevaba solo un zapato de cuero conservado, indicando lesiones severas antes de ser arrojado. Petersén describió heridas graves, posiblemente en batalla.
Este Hombre del Pozo se convirtió en enigma arqueológico. Expertos asumieron que era aliado de Sverre, víctima de los Baglers para contaminar el agua. El sitio cerca de Trondheim se preserva como patrimonio cultural, atrayendo investigadores que conectan arqueología con sagas nórdicas.
Resultados del análisis de ADN: un giro sorprendente en la historia
El avance llegó con la genética. El equipo de Michael Martin intentó extraer ADN de cráneo y huesos largos, pero encontró material bacteriano degradado. La clave fue un diente: extrajeron secuencia genómica completa, la más antigua de un personaje en texto medieval.
Resultados sorprendieron: el hombre tenía probablemente cabello rubio o castaño claro, ojos azules y piel media-clara, rasgos comunes en nórdicos antiguos. Su linaje apuntaba al sur de Noruega, región de Vest-Agder (actual Agder), provincia más meridional. Esto contradice suposiciones: hombres de Sverre venían del centro, mientras Baglers del sur. Posiblemente, asaltantes arrojaron a uno de los suyos (traidor o caído en batalla).
Publicado en iScience, este estudio es hito: primera identificación positiva de individuo en saga nórdica. Martin destaca que sagas combinan historia real con narrativa, no pura ficción. Además, da rostro y origen a personaje anónimo en una sola frase.
En conclusión, este descubrimiento une pasado y presente de forma extraordinaria. La ciencia moderna valida partes de sagas nórdicas antiguas y humaniza protagonistas olvidados. El Hombre del Pozo pasa de acto de venganza a persona real con rasgos, origen sureño y historia trágica. Un recordatorio de cómo arqueología y genética reescriben la historia medieval de Noruega.
Referencia:
- Corroborating written history with ancient DNA: The case of the Well-man described in an Old Norse saga. Link.
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