Dos estudiantes de 17 años de Woodlands, Texas, desarrollaron una tecnología ultrasónica capaz de eliminar hasta el 94% de los microplásticos presentes en el agua. Aunque su invento aún se encuentra en una etapa inicial, ya les ha valido el premio principal en la feria científica ISEF 2025, junto con un cheque de $50,000. Esta propuesta, simple, ecológica y escalable, podría convertirse en una alternativa real frente a uno de los contaminantes más invisibles y persistentes del planeta.

Una amenaza silenciosa: los microplásticos están en todas partes
Los microplásticos —fragmentos de plástico de menos de 5 milímetros— han invadido todos los rincones del mundo: desde los abismos oceánicos hasta la cima del Everest. Se encuentran en el agua potable, en el polvo de nuestros hogares, en el aire que respiramos. Se estima que cada persona consume semanalmente una cantidad de plástico equivalente al peso de una tarjeta de crédito.
A pesar de su omnipresencia, los sistemas de tratamiento actuales no están diseñados para filtrar estas partículas, y la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) aún no ha establecido regulaciones al respecto. Las soluciones existentes —como coagulantes químicos, filtros físicos o enzimas biodegradantes— resultan ineficientes, costosas, contaminantes o demasiado complejas para aplicarse a gran escala. Ante esta realidad, Victoria Ou y Justin Huang decidieron buscar una solución propia.
El dispositivo: pequeño, simple y eficaz
El invento de Ou y Huang es tan compacto como ingenioso: un tubo del tamaño de un bolígrafo equipado con dos estaciones de transductores eléctricos que emiten ondas ultrasónicas. Cuando el agua fluye por el dispositivo, estas ondas generan una barrera de presión que atrapa los microplásticos y permite que el agua limpia continúe su curso. En pruebas realizadas con tres tipos comunes de microplásticos —poliuretano, poliestireno y polietileno—, lograron eliminar entre el 84% y el 94% de las partículas en una sola pasada.
Presentaron su proyecto en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Regeneron (ISEF), celebrada en Los Ángeles, donde se reúnen los mejores talentos jóvenes del mundo para competir por $9 millones en premios. Allí, su dispositivo fue reconocido por su eficiencia, bajo impacto ambiental y potencial de escalabilidad.
De la feria al laboratorio: una solución con visión global
La idea nació durante una visita a una planta de tratamiento de agua, mientras buscaban inspiración para su proyecto de feria científica. Al descubrir que estos centros no contaban con tecnología para filtrar microplásticos, supieron que habían encontrado un problema urgente y sin resolver. Aunque desarrollaron y probaron el dispositivo en casa, su objetivo es perfeccionarlo en entornos profesionales.
“Para llegar a una etapa más avanzada, necesitamos mucho más desarrollo”, explicó Ou. “Este enfoque es bastante nuevo. Solo encontramos un estudio que intentaba usar ultrasonido para predecir el flujo de partículas en el agua, pero aún no lograba filtrarlas completamente”. Ese estudio, que los inspiró, fue realizado por investigadores del New Mexico Tech y publicado en Separation and Purification Technology en 2022.
Entre las aplicaciones futuras del dispositivo destacan plantas de tratamiento de aguas residuales, industrias textiles, zonas rurales, lavadoras domésticas e incluso acuarios. A diferencia de otros métodos, su tecnología no redirige los microplásticos, sino que los bloquea directamente, simplificando el proceso y reduciendo la infraestructura necesaria.
El logro de Ou y Huang trasciende lo académico: es una señal de lo que las nuevas generaciones pueden aportar frente a desafíos ambientales globales. Los $50,000 del premio les permitirán mejorar su prototipo, pero su meta va mucho más allá del reconocimiento: sueñan con un mundo en el que beber agua libre de microplásticos no sea un privilegio, sino la norma.
Mientras afinan su invento, disfrutan del momento. “Al principio solo queríamos participar en ISEF. Nunca imaginamos ganar el primer lugar y el premio más grande”, comentó Ou. “Esto es algo con lo que siempre he soñado”, añadió Huang. Lo que comenzó como un proyecto escolar podría convertirse en una herramienta clave para proteger la salud humana y la del planeta.
Referencia:
- 2 teens won $50,000 for inventing a device that can filter toxic microplastics from water. Link.
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