Los expertos responsables de su cuidado han anunciado el pasado 8 de julio que la elefanta más longeva del planeta falleció en India, a una edad que supera el siglo. Vatsala, Matriarca de la Reserva de Tigres de Panna, vivió una vida extraordinaria entre selvas, rescates y crías a las que cuidó como propias.
La elefanta Vatsala: selvas, trabajo y compasión

Vatsala nació en los bosques de Kerala hace más de 100 años, cuando el mundo era otro. Desde joven, la elefanta ayudó en trabajos forestales, transportando troncos con su fuerza imponente. Fue trasladada a Madhya Pradesh en 1972 —ya con más de medio siglo de vida— y llegó a la Reserva de Tigres de Panna en 1993, donde comenzó una nueva etapa como cuidadora y figura maternal de otras crías de elefante.
A pesar de nunca haberse apareado ni tener colmillos, Vatsala era inmensamente respetada por sus cuidadores y otros animales de la reserva. En 2020, perdió la vista a causa de cataratas, pero eso no detuvo su rutina: su cuidador, Maniram, la guiaba pacientemente por los senderos del bosque. “Era como una abuela”, dijo él. “Cuidaba a todas las crías. Las guiaba, las protegía. Pero siempre se mantenía alejada de los machos. Siempre.”
Esa precaución no fue infundada. En 2003 y 2008, fue atacada brutalmente por un elefante macho que intentó aparearse con ella. El primer ataque la dejó con graves heridas internas que requirieron meses de tratamiento. Aun así, sobrevivió. Y siguió cuidando.
Una vida fuera del récord, pero dentro de la historia

Vatsala no tiene certificado de nacimiento. Como muchos animales nacidos a comienzos del siglo XX, su edad es estimada con base en testimonios y registros forestales. Por ello, nunca fue oficialmente reconocida por el Libro Récords Guinness, que mantiene a Lin Wang —un elefante asiático que murió a los 86 años en 2003— como el más longevo registrado.
Pero quienes la conocieron no necesitan un récord para saber lo que representó. “Gracias, Vatsala, por las innumerables operaciones de rescate y por cuidar a tantas crías de elefante. Tu legado perdura”, escribió Anupam Sharma, del Servicio Forestal de la India, al despedirla públicamente.
La elefanta dejó un legado que, aunque no esté en los libros, si está en la historia. Demostrando que el vínculo entre humanos y animales puede ser más fuerte de lo que creemos. Pero para la ciencia, Vatsala también generó preguntas sobre la longevidad en la naturaleza.
Los elefantes, al igual que tortugas gigantes, ballenas boreales o tiburones de Groenlandia, desafían el tiempo con una longevidad inusual. De hecho, los científicos aún estudian por qué los animales más grandes, que tienen más células y más riesgos teóricos de desarrollar mutaciones, parecen haber desarrollado mecanismos especiales para resistir el paso del tiempo.
La elefanta Vatsala vivió más que casi cualquier otro elefante documentado. Su historia, marcada por la resiliencia y el cariño, demuestra que el tiempo puede medirse no solo en años, sino en impacto, memoria y legado.
Descansa en paz, Reina del bosque.
Referencia:
- Anupam Sharma, IFS/Twitter. Link
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