Descubrimiento en el suelo marino muestra cambios en el océano que no se han visto en 10,000 años


En un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters dirigido por un grupo de investigadores de la UCL, analizaron fósiles de aguas profundas y encontraron que se han producido cambios en la circulación oceánica y por ende en los ecosistemas del Océano Atlántico que no se han visto en los últimos 10,000 años.

Durante el período del Holoceno es decir 12,000 años más o menos desde el final de la última Edad de Hielo, el clima fue bastante estable. Está estabilidad fue clave que la civilización humana se pusiera en marcha. Durante este período las principales corrientes del océano también fueron relativamente estables. Las corrientes tienen ciclos naturales, lo que determina en dónde se encuentran los organismos marinos.

Sin embargo, el cambio climático ya se está haciendo evidente en el océano, por ejemplo conforme los océanos han absorbido el CO2 de la atmósfera se han vuelto más ácidos, los arrecifes de coral se están blanqueando y algunas especies como el arenque o la caballa se van a los polos.

Analizando los fósiles en búsqueda de respuestas

Hay quienes piensan que en lo océanos aún no se han producido cambios así que para desafiar ese punto de vista, decidieron buscar los fósiles de los fondos marinos.

“Para obtener nuestras muestras fósiles tomamos núcleos del sedimento, lo que implica enviar largos tubos de plástico al fondo del océano y empujarlos hacia el lodo. Cuando lo sacamos nuevamente, nos quedamos con un tubo lleno de sedimento que se puede lavar y tamizar para encontrar fósiles.” Comentó Peter T. Spooner, Docente en Ciencias de la Tierra, UCL.

En el sedimento más profundo se encuentran los fósiles más antiguos, mientras que el sedimento superficial están fósiles más recientes.

Para determinar cómo era el océano en el pasado decidieron contar las diferentes especies de plancton fósil en los sedimentos ya que las diversas especies prefieren vivir en diferentes condiciones.

Observamos un tipo llamado foraminíferos, que tienen conchas de carbonato de calcio, las distribuciones modernas de foraminíferos son diferentes al comienzo de la era industrial. Claramente el cambio climático ya está impactando al océano también.

La circulación actual de la superficie del Atlántico Norte es totalmente diferente a la del Holoceno.

La circulación inusual y sus efectos se pueden observar a través del Atlántico Norte, al sur de Islandia, hay un aumento en el número de especies de agua cálida y el número de especies de plancton de agua fría se ha reducido, por lo que las aguas cálidas han reemplazado a las aguas frías y ricas en nutrientes.

Además estos cambios ha provocado que especies clave de peces como la caballa se movilicen al norte.

Más hacia el norte, evidencia fósil muestra que más agua tibia ha estado llegando al Ártico desde el Atlántico, lo que contribuye a derretir el hielo marino. Al oeste, hay una desaceleración en la circulación del transportador del Atlántico lo que provoca que las aguas no se calientan tanto como debería ser, mientras tanto más al oeste, cerca de los  Estados Unidos y de Canadá, la corriente del golfo cálida se ha desplazado hacia el norte.

 


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