Descubren una nueva parte del cuerpo escondida en los pulmones

En una nueva investigación, los científicos han encontrado un nuevo tipo de célula escondida dentro de los delicados conductos ramificados de los pulmones humanos. Según el estudio publicado, la célula recién descubierta juega un papel importante en mantener intacto el funcionamiento del sistema respiratorio, no solo porque el estudio también destaca que el nuevo tipo de célula también puede revertir ciertas enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

El estudio dice que las células secretoras de las vías respiratorias (RAS, por sus siglas en inglés) se encuentran en pequeños conductos ramificados conocidos como bronquiolos. Las células RAS son muy parecidas a las células madre. Las nuevas células RAS pueden reparar las células de los alvéolos dañadas y transformarlas en otras nuevas.

Los investigadores han descubierto las células RAS después de sentirse cada vez más frustrados por las limitaciones de confiar en los pulmones de los ratones como modelos para el sistema respiratorio humano. Sin embargo, debido a ciertas diferencias entre los dos, los científicos se han esforzado por llenar algunos vacíos de conocimiento sobre los pulmones humanos. Para comprender mejor estas diferencias a nivel celular, el equipo tomó muestras de tejido pulmonar de donantes humanos sanos y analizó los genes dentro de las células individuales, lo que reveló las células RAS previamente desconocidas.

El equipo también encontró células RAS en hurones, cuyos sistemas respiratorios son más similares a los humanos que los de los ratones. Como resultado, los investigadores sospechan que es probable que la mayoría de los mamíferos de igual o mayor tamaño tengan células RAS en sus pulmones, dijo Morrisey.

Los investigadores creen que las células RAS pueden desempeñar un papel clave en las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La EPOC es el resultado de la inflamación de las vías respiratorias dentro de los pulmones, que puede ser causada por fumar y, ocasionalmente, por la contaminación del aire, según la Clínica Mayo.

La inflamación de las vías respiratorias dificulta que los pulmones absorban adecuadamente suficiente oxígeno; como resultado, la EPOC tiene síntomas similares al asma. La EPOC también puede provocar enfisema, en el que los alvéolos se destruyen de forma permanente, y bronquitis crónica, una tos intensa y prolongada que suele ir acompañada de un exceso de flema. Cada año, más de 3 millones de personas en todo el mundo mueren a causa de la EPOC, según la Organización Mundial de la Salud.

En teoría, las células RAS deberían prevenir, o al menos aliviar, los efectos de la EPOC al reparar los alvéolos dañados. Sin embargo, los investigadores sospechan que fumar puede dañar, o incluso destruir por completo, las nuevas células, lo que lleva a la aparición de enfermedades como la EPOC.

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