El hallazgo de cientos de restos fósiles de en Santa Lucía, al norte de Ciudad de México, ha revelado un linaje de mamut previamente desconocido. Estos gigantes tropicales no solo amplían el mapa de distribución de la especie, sino que también reescriben nuestra comprensión de su diversidad genética.
El hallazgo en Santa Lucía y su relevancia paleontológica

En 2019, durante las obras del nuevo aeropuerto en la antigua Base Aérea de Santa Lucía, arqueólogos mexicanos se toparon con un descubrimiento asombroso: restos de al menos 200 mamuts colombinos junto a otros mamíferos prehistóricos. La cantidad y el estado de conservación de los fósiles sorprendieron a los especialistas, especialmente porque el ADN suele degradarse con rapidez en climas cálidos como el de la Cuenca de México. Sin embargo, los huesos estaban lo suficientemente bien preservados como para permitir un análisis genético exhaustivo.
Este yacimiento se ha convertido en una de las fuentes más importantes para el estudio de esta especie en América. Nunca antes se habían encontrado tantos ejemplares juntos en México, lo que ha permitido a los científicos obtener una visión mucho más amplia sobre cómo vivían, migraban y evolucionaban estos animales en la región. Además, los restos confirman que la Cuenca de México fue un hábitat crucial para la megafauna del Pleistoceno, lo que refuerza la idea de que el país fue un corredor biológico donde convergieron distintas poblaciones de fauna prehistórica.
Los investigadores destacan que este descubrimiento marca un antes y un después en la paleontología mexicana, pues no solo revela una riqueza fósil extraordinaria, sino que también aporta pistas inéditas sobre la historia evolutiva de los mamuts en climas tropicales.
Un linaje genético distinto: mamuts mexicano
El análisis de ADN realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y sus colaboradores permitió comparar las secuencias genéticas de 83 mamuts hallados en Santa Lucía y Tultepec con restos de otros colombinos encontrados en Estados Unidos y Canadá, además de mamuts lanudos de Eurasia y Norteamérica. Los resultados revelaron algo inesperado: los ejemplares mexicanos pertenecen a un linaje genético distinto al de sus parientes del norte.
Según los datos, esta divergencia comenzó hace entre 416.000 y 307.000 años, cuando la población tropical se separó de la población norteña de mamuts colombinos. Desde entonces, ambos grupos permanecieron prácticamente aislados, con escaso intercambio genético. La diferencia es tan marcada que algunos paleontólogos sugieren que deberíamos dejar de llamarlos “mamuts colombinos” y empezar a hablar de un verdadero “mamut mexicano”.
El paleobiólogo Adrian Lister, del Museo de Historia Natural de Londres, planteó la posibilidad de reconocer formalmente esta población como una nueva categoría. Este debate científico no es trivial: implica reconsiderar la forma en que clasificamos a las especies y cómo entendemos su adaptación a distintos ecosistemas. Mientras los mamuts lanudos se desenvolvían en regiones frías, los mexicanos prosperaban en entornos templados y tropicales, lo que explica por qué fueron tan abundantes en el centro del país.
La compleja historia evolutiva
Este descubrimiento también reabre el debate sobre los orígenes híbridos de los mamuts colombinos. Anteriormente se había planteado que esta especie era el resultado del cruce entre mamuts lanudos y mamuts esteparios, provenientes de Eurasia. Sin embargo, los nuevos hallazgos en México indican que la historia es más compleja, con múltiples linajes coexistiendo y transmitiendo rasgos genéticos distintos.
Los investigadores plantean dos hipótesis principales: que los mamuts lanudos se dividieran en diferentes grupos antes de hibridar con un linaje similar al mamut estepario, o que esas mezclas ocurrieran en diferentes momentos, dando origen a diversas ramas dentro del mamut colombino. Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que los restos hallados en México representan un capítulo único en el árbol genealógico de los mamuts.
Este hallazgo también confirma que la diversidad genética de estos animales era mucho mayor de lo que se pensaba. Lejos de ser un grupo homogéneo adaptado únicamente a climas fríos, los mamuts demostraron una capacidad de adaptación sorprendente que les permitió colonizar tanto las llanuras heladas del norte como las regiones más cálidas de Mesoamérica.
Con estas nuevas pruebas, los científicos tienen la oportunidad de reescribir la historia evolutiva de los mamuts en América. La investigación, publicada en la revista Science, no solo resalta el valor de la paleontología mexicana, sino que también subraya cómo un proyecto de infraestructura puede derivar en uno de los descubrimientos fósiles más importantes de los últimos años.
El hallazgo en Santa Lucía no solo desenterró huesos, sino también una nueva perspectiva sobre la evolución de los mamuts. El linaje mexicano revela la diversidad y adaptación de estos gigantes, recordándonos que aún queda mucho por descubrir sobre la megafauna que habitó nuestro continente.
Referencia:
- Science/Columbian mammoth mitogenomes from Mexico uncover the species’ complex evolutionary history. Link
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