El agujero en la capa de ozono se está curando y podría recuperarse por completo en 2066

La capa de ozono, vital para proteger la vida en la Tierra de los rayos ultravioleta, muestra señales claras de recuperación. Gracias a la ciencia y al acuerdo internacional del Protocolo de Montreal, los expertos estiman que el agujero sobre la Antártida podría cerrarse por completo en el año 2066.

La capa de ozono: un escudo invisible que salvaguarda la vida

El agujero en la capa de ozono se está curando y podría recuperarse por completo en 2066

La capa de ozono es una franja de la estratosfera situada entre los 15 y 30 kilómetros sobre la superficie terrestre. Su función principal es absorber los dañinos rayos ultravioleta del Sol, evitando que lleguen en exceso a la Tierra. Sin ella, el planeta estaría expuesto a un aumento de cáncer de piel, cataratas, daños al sistema inmunológico y graves alteraciones en los ecosistemas marinos, especialmente en el plancton, base de la cadena alimentaria oceánica.

En los años 70 y 80, los científicos advirtieron que esta barrera se estaba debilitando. Descubrieron un enorme agujero sobre la Antártida causado por los clorofluorocarbonos (CFC), gases artificiales presentes en aerosoles, solventes y refrigerantes. Estas sustancias, al llegar a la estratosfera, liberaban cloro, que degradaba las moléculas de ozono con rapidez alarmante. El hallazgo generó preocupación mundial, pero también una acción sin precedentes.

En 1987, 197 países y la Unión Europea firmaron el Protocolo de Montreal, comprometiéndose a eliminar los CFC. Esta decisión, guiada por la ciencia, se convirtió en uno de los acuerdos ambientales más exitosos de la historia y marcó el inicio de la recuperación de la capa de ozono.

La evidencia científica de la recuperación

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó en su último Boletín del Ozono que el agujero registrado en 2024 fue significativamente menor en comparación con años anteriores. Aunque factores naturales explican parte de las variaciones, la tendencia general confirma una recuperación sostenida y a largo plazo.

Ese año, la pérdida máxima de ozono alcanzó los 46,1 millones de toneladas el 29 de septiembre, cifra inferior a los enormes agujeros observados entre 2020 y 2023, y muy por debajo del promedio de 1990-2020. Además, los niveles de ozono estratosférico globales fueron más altos que en las décadas previas, reforzando la evidencia del éxito de las medidas internacionales.

Un estudio liderado por el MIT en 2024 respaldó con alta confianza estadística que esta recuperación no responde a cambios climáticos, sino directamente a la reducción de químicos destructivos tras la aplicación del Protocolo de Montreal. En palabras del secretario general de la ONU, António Guterres: “Hoy, la capa de ozono se está curando. Este logro nos recuerda que cuando las naciones prestan atención a la ciencia, el progreso es posible”.

Si las políticas actuales se mantienen firmes, los científicos prevén que la capa de ozono se restablezca por completo en 2040 en la mayor parte del mundo, en 2045 en el Ártico y hacia 2066 sobre la Antártida.

Lecciones para enfrentar el cambio climático

La recuperación del ozono demuestra que la cooperación internacional basada en la ciencia puede revertir una crisis ambiental global. Sin embargo, el desafío del cambio climático es más complejo. Mientras el Protocolo de Montreal se centró en un grupo específico de químicos, el calentamiento global involucra múltiples fuentes de emisiones, estructuras económicas y desigualdades sociales que dificultan un acuerdo tan contundente.

Expertos como el químico atmosférico John Pyle señalan que la experiencia del ozono enseña la importancia de actuar temprano y con firmeza frente a un problema de crecimiento exponencial. Por su parte, Jonathan Shanklin, uno de los primeros en registrar el agujero de ozono, advierte que los políticos aún no han comprendido que retrasar las medidas solo agrava el futuro.

La historia del ozono deja un mensaje claro: cuando la humanidad escucha a la ciencia y trabaja unida, puede lograr lo que parecía imposible. La pregunta ahora es si seremos capaces de aplicar esa misma voluntad y cooperación al mayor desafío del siglo XXI: frenar el cambio climático.

El agujero en la capa de ozono se encamina hacia su recuperación total gracias al esfuerzo global y a la ciencia. Su sanación, prevista para 2066 en la Antártida, es un recordatorio de que la acción conjunta puede proteger el planeta y abre la esperanza de enfrentar otros retos ambientales.

Referencia:

  • World Meteorological Organization/WMO Bulletin shows recovery of ozone layer, driven by science. Link

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ARTÍCULO PUBLICADO EN

Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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