En 1953, James Watson y Francis Crick fueron reconocidos mundialmente por descubrir la estructura del ADN, la famosa doble hélice. Sin embargo, Rosalind Franklin, la científica que capturó la icónica Foto 51, nunca recibió el crédito que merecía. Su investigación meticulosa fue esencial para el modelo de ADN y su historia revela la invisibilización de mujeres en la ciencia.

La Foto 51 de Rosalind Franklin
Rosalind Franklin, junto a su estudiante Raymond Gosling, realizó estudios de difracción de rayos X que documentaron la estructura del ADN. La Foto 51 mostró el patrón helicoidal de la molécula y se convirtió en la evidencia central para que Watson y Crick construyeran la estructura de la doble hélice (Franklin & Gosling, 1953).

Brenda Maddox en Rosalind Franklin: The Dark Lady of DNA (2002) documenta que Franklin nunca dio permiso para que sus datos fueran usados, pero Watson y Crick los incorporaron en su artículo en Nature (1953). Franklin también publicó sus hallazgos, pero la atención se centró en Watson y Crick. L.O. Elkin (2003) enfatiza que sin Franklin, el modelo de ADN no habría sido posible; su trabajo fue indispensable para este descubrimiento histórico.
Género y poder en la historia del ADN
La historia de Franklin evidencia cómo el género y el poder influyen en la ciencia. Maddox (2002) señala que la jerarquía y la actitud de colegas limitaron su visibilidad. Watson y Crick recibieron reconocimiento global, mientras Franklin murió en 1958, a los 37 años, sin recibir crédito por su trabajo.
Cobb (2015) resalta que esta historia muestra cómo los logros científicos no siempre reflejan la autoría real. La investigación de Franklin fue decisiva, pero su contribución quedó eclipsada durante décadas, demostrando cómo los factores sociales y de poder pueden determinar quién recibe reconocimiento en la ciencia.

Legado y reconocimiento de Rosalind Franklin
Hoy, Rosalind Franklin es reconocida como una figura central en la biología molecular. Sus datos permitieron la construcción del modelo de doble hélice descrito por Watson y Crick (Watson & Crick, 1953), y su trabajo ha sido reivindicado, corrigiendo parcialmente la invisibilización que sufrió (Elkin, 2003).
La historia de Franklin también es una lección ética: los descubrimientos más importantes no dependen solo de la genialidad individual, sino del respeto por el trabajo de todos los investigadores. Su ejemplo inspira a valorar la colaboración científica y garantizar que futuras generaciones reciban el crédito merecido.
Referencias:
- Maddox, Brenda — Rosalind Franklin: The Dark Lady of DNA (HarperCollins, ed. 2002/2003). Link.
- What Rosalind Franklin truly contributed to the discovery of DNA’s structure. Link.
- Molecular Structure of Nucleic Acids: A Structure for Deoxyribose Nucleic Acid. Link.
- Molecular Configuration in Sodium Thymonucleate. Link.
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