El poliamor está en aumento y la sociedad debería ser más tolerante, según una investigación

El poliamor está en aumento y la sociedad debería ser más tolerante, según una investigación

El poliamor ha ganado visibilidad en los últimos años, tanto en la cultura popular como en estudios académicos. Aunque sigue rodeado de estigmas sociales y políticos, investigadores sostienen que estas relaciones consensuadas y no monógamas pueden ofrecer beneficios emocionales, físicos y familiares, y que merecen mayor reconocimiento social y legal.

Un fenómeno en crecimiento y con mayor visibilidad

El poliamor está en aumento y la sociedad debería ser más tolerante, según una investigación

El poliamor consensuado, definido como la posibilidad de mantener más de una relación afectiva o sexual al mismo tiempo, se ha vuelto cada vez más común en países como Estados Unidos y Reino Unido. Encuestas recientes revelan que entre el 4% y el 7% de la población en estas regiones ha experimentado este tipo de vínculos. La cifra refleja un crecimiento importante respecto a estudios de la década pasada, lo que indica un cambio cultural progresivo.

Este aumento también se refleja en la cultura popular y en las plataformas digitales. Series de televisión, videojuegos y, sobre todo, aplicaciones de citas como Tinder o OkCupid han incorporado la opción de especificar el interés en relaciones no monógamas. A pesar de ello, la presión social y política continúa favoreciendo la monogamia como modelo romántico ideal, reforzada por cuentos, películas y beneficios estatales para parejas casadas.

El resultado es un estigma persistente hacia quienes se identifican como poliamorosos, quienes enfrentan riesgos como discriminación laboral, pérdida de vivienda, dificultades migratorias o incluso la custodia de sus hijos. Según el filósofo Justin Clardy, este panorama evidencia la necesidad de replantear las políticas y abrir espacio a la pluralidad de formas de amar.

Desafiando mitos sobre la monogamia y el poliamor

El poliamor está en aumento y la sociedad debería ser más tolerante, según una investigación

En su nuevo libro, el profesor Clardy cuestiona la monogamia como norma incuestionable. A lo largo de su análisis, desmonta los principales argumentos que suelen emplearse para justificar su superioridad frente a otras formas de relación. Entre ellos, el supuesto origen “natural” de la monogamia debido a las demandas de crianza humana, así como su carácter moral o religioso.

Clardy subraya que muchas parejas monógamas, homosexuales o heterosexuales, no buscan tener hijos, y aun así disfrutan de plenos derechos legales y reconocimiento social. Si la crianza fuera la base fundamental, este privilegio debería ser cuestionado. En cuanto a la moralidad religiosa, el autor recuerda que en sociedades plurales no puede imponerse como única vía legítima para el amor.

Otro mito común es que el poliamor conduce inevitablemente a celos intensos y al fracaso relacional. Sin embargo, Clardy señala que los celos no son exclusivos de la no monogamia, sino más bien resultado de inseguridades y expectativas de posesión en cualquier relación. El poliamor, en cambio, puede abrir la posibilidad de explorar emociones más complejas, como la compersión: la capacidad de alegrarse por la felicidad de la pareja en otros vínculos.

Frente al temor de que estas dinámicas afecten a los niños, el investigador sostiene que, en igualdad de condiciones, contar con más de dos cuidadores puede fortalecer la crianza. Una red amplia de apoyo y afecto, según su propuesta, podría incluso ser más beneficiosa que la estructura tradicional.

Hacia un reconocimiento social y legal más amplio

El poliamor está en aumento y la sociedad debería ser más tolerante, según una investigación

El mensaje central del libro es claro: imponer la monogamia como norma universal es moralmente insostenible. Para Clardy, la sociedad debería reconocer la diversidad relacional y permitir que las personas organicen su vida afectiva de acuerdo con sus propios valores, siempre bajo consentimiento y respeto mutuo.

Esto implica, necesariamente, un cambio en el marco legal. Las familias poliamorosas requieren protección estatal, tanto para acceder a derechos básicos como para evitar la discriminación. Sin este respaldo, quienes practican el poliamor seguirán expuestos a la marginación social y política.

Clardy destaca que la tolerancia hacia la pluralidad relacional no significa negar el valor de la monogamia, sino ampliar el espectro de posibilidades legítimas para construir vínculos. El hecho de que una forma de relacionarse se aparte de las normas sociales tradicionales no la vuelve menos valiosa desde el punto de vista moral, político o social.

En última instancia, la investigación apunta a una transformación cultural y legislativa que permita a más personas vivir el amor de manera auténtica y sin miedo al rechazo.

El auge del poliamor refleja un cambio social profundo que cuestiona la mononormatividad. Reconocer y proteger estas relaciones no solo es un acto de justicia, sino también una oportunidad de ampliar el concepto de familia y convivencia. La tolerancia es clave para un futuro más inclusivo.

Referencia:

  • Frontiers in Psicology/Desire, Familiarity, and Engagement in Polyamory: Results From a National Sample of Single Adults in the United States. Link
  • Justin Clardy/Why It’s OK to Not Be Monogamous. Link
  • Taylor and Francis/Polyamorous Relationships Can Bring as Many Benefits as Monogamous Ones, Research Shows. Link

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Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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