Óxido nitroso se suma a los tratamientos contra las enfermedades mentales.

Una nueva investigación ha mostrado que la inhalación de “gas de la risa” (óxido nitroso) durante una hora, tiene efectos que permiten anular la depresión por un período de varias semanas.

La historia muestra el uso de óxido nitroso como tratamiento anestésico, sin embargo en la actualidad se ha vinculado en mejorías notables al combatir los efectos de la depresión de una forma eficaz.
El “gas de la risa” se ha sumado a los distintos tratamientos que existen para el combate de los trastornos mentales.

Clindros vacíos de óxido nitroso utilizados en el Reino Unido entre 1915-1940.

En el estudio llevado a cabo, se observó que después de inhalar el gas durante un período aproximado de 1 hora, los pacientes manifestaban mejorías notable, incluyendo a aquellos que no habían obtenido resultados favorables con otros tratamientos.
El nuevo estudio fue publicado en Science Translational Medicine, menciona que utilizando dosis bajas del gas es suficiente para que se produzca un efecto terapéutico significativo en el paciente afectado, sin que se observen efectos secundarios indeseables asociados con la aplicación de dosis más elevadas.

El autor del estudio Charles R. Conway, dijo:
“Un gran porcentaje de pacientes no responde a las terapias antidepresivas estándar (los pacientes de este estudio habían fracasado en un promedio de 4.5 ensayos de antidepresivos) y es muy importante encontrar terapias para ayudar a estos pacientes. El hecho de que vimos mejoras rápidas en muchos de estos pacientes en el estudio sugiere que el óxido nitroso puede ayudar a las personas con depresión resistente realmente grave”.

El grupo de investigadores, mencionó que  “los antidepresivos estándar funcionan al interactuar con los receptores de serotonina en el cerebro, pero pueden tardar varias semanas en comenzar a producir resultados. Sin embargo, el óxido nitroso actúa sobre los receptores NMDA y, por tanto, es capaz de producir efectos notables mucho más rápido”.

Anteriormente se había llevado un estudio  dónde se habían observado mejorías notables en un período de tiempo corto, después de haber inhalado óxido nitroso y oxígeno, propiciando mejorías en los diversos síntomas depresivos de los pacientes. De esta forma los autores de la nueva investigación optaron por investigar los efectos que se producían en dosis más bajas, así como el tiempo de duración de los cambios.
A la investigación se sumaron 24 pacientes con depresión resistente al tratamiento, participando en 3 sesiones de dosificación de gas durante una hora, durante un período de 4 semanas.
una de las sesiones consistió en la inhalación del gas en una dosis de 50% óxido nitroso y 50% oxígeno, otra donde se les suministraba una dosis compuesta por 25% óxido nitroso y 75% oxígeno, y en la última de las sesiones, simplemente se les suministró un placebo que no contenía óxido nitroso.

¿Cuáles fueron los resultados de la investigación?

Los efectos que se produjeron por la inhalación del “gas de la risa” en un porcentaje de concentración del 25%, eran similares a los obtenidos por la inhalación del mismo gas en un porcentaje del 50% de concentración, de igual forma el tiempo de los efectos antidepresivos que se observaron, duraron alrededor de 4 semanas enteras.
Aunque también se observó que el impacto en la reducción de la depresión en torno a las 2 semanas del tratamiento, fueron ligeramente mayores en el tratamiento en el que el porcentaje del óxido nitroso era del 50% en comparación con el que tenía solamente el 25%.

Charles Conway, dijo:
“Cuando los pacientes recibieron un 25% de óxido nitroso, nadie desarrolló náuseas. Y esa dosis más baja fue casi tan efectiva como la dosis más alta para aliviar la depresión”.

Los resultados de la investigación, señalan que el 85% de los pacientes que participaron en el estudio, observaron que sus síntomas depresivos mostraron mejorías notables, tornándose de severos a moderados, además, el 55% mencionó haber experimentado mejoras en por lo menos la mitad de los síntomas depresivos que padecían, y el 40% se encontraba en una etapa de remisión, lo que los convertía en pacientes que ya no entraban en un diagnóstico clínico de depresión, debido a que habían logrado superarla.

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