La osa X33991, miembro de la subpoblación del oeste de la Bahía de Hudson, sorprendió a los científicos en Churchill, Canadá, al ser observada con un cachorro adoptado. Este es el decimotercer caso documentado de adopción en osos polares en 45 años de estudio, un fenómeno raro y fascinante que plantea preguntas sobre su comportamiento maternal.
Un hallazgo único en Churchill

La historia comienza en la primavera de 2025, cuando la osa X33991 salió de su guarida con una sola cría marcada por los investigadores. Meses después, en otoño, fue vista nuevamente con dos cachorros: uno marcado y otro sin identificación.
Este hallazgo fue captado en cámara, convirtiéndose en un registro valioso para la ciencia. La adopción entre osos polares no es imposible, pero sí extremadamente rara. De los 4600 osos polares estudiados en la Bahía de Hudson, solo se han documentado trece casos en más de cuatro décadas.
Los científicos sospechan que podría tratarse de un “cambio de camadas”, un fenómeno en el que los cachorros pasan de una madre a otra sin quedar huérfanos. Sin embargo, aún se desconoce qué ocurrió con la madre biológica del cachorro adoptado. Para resolverlo, se están analizando muestras genéticas que podrían revelar su origen.
Este evento no solo aporta datos sobre la biología del oso polar, sino que también abre un debate sobre la naturaleza del cuidado maternal en especies solitarias y feroces, capaces de invertir enormes recursos energéticos en la crianza.
El misterio del comportamiento maternal en la adopción

Criar un cachorro representa un gasto energético considerable para una osa polar. Por ello, la adopción resulta desconcertante. ¿Por qué una hembra asumiría la carga de cuidar a un cachorro ajeno?
El Dr. Evan Richardson, investigador de Environment and Climate Change Canadá, explica que las hembras son madres excepcionales y no pueden ignorar a un cachorro desamparado. Si un pequeño llora en la costa, la hembra lo acoge instintivamente.
Algunos estudios sugieren que este comportamiento podría ser un error hormonal o conductual. Una hembra preparada para criar a su propia cría puede extender ese instinto a otro cachorro. En 2015, se plantearon hipótesis como el altruismo recíproco, la evacuación de leche o la adquisición de experiencia parental, aunque ninguna explicación ha sido concluyente.
Lo cierto es que este caso refuerza la idea de que los osos polares poseen una plasticidad conductual más compleja de lo que se pensaba, mostrando un lado inesperadamente compasivo en su historia de vida.
La importancia para la supervivencia del oso polar

La tasa de supervivencia de los cachorros de oso polar es baja: apenas un 50% alcanza la adultez. Sin madre, las posibilidades de sobrevivir son mínimas.
Por eso, la adopción del cachorro por la osa X33991 es un hecho crucial. Según Alysa McCall, de Polar Bears International, este pequeño ahora tiene la oportunidad de aprender habilidades esenciales para la vida en el Ártico.
Durante al menos dos años, será cuidado y protegido, lo que aumenta sus probabilidades de llegar a la edad adulta. Este gesto, accidental o intencional, le brinda una segunda oportunidad en un entorno hostil donde cada día es una lucha por la supervivencia.
La historia de este cachorro adoptado es también un recordatorio de la resiliencia de la especie y de la importancia de conservar sus hábitats frente al cambio climático.
El caso de la osa X33991 revela un comportamiento maternal extraordinario y poco comprendido. Más allá de las explicaciones científicas, este cachorro adoptado representa esperanza y resiliencia. Su supervivencia dependerá de la protección de su nueva madre y del esfuerzo humano por conservar a los osos polares en un mundo cambiante.
Referencia:
- Polar Biology/Evidence of adoption, monozygotic twinning, and low inbreeding rates in a large genetic pedigree of polar bears. Link
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
