En un estudio de dos años realizado por la Plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES), llegaron a la conclusión que si no se toman medidas para frenar la actividad humana que afecta a miles de especies de polinizadores, la comida como la conocemos, está en riesgo.
“Sin polinizadores, muchos de nosotros ya no seríamos capaces de disfrutar de café, chocolate y manzanas, entre muchos otros alimentos que son parte de nuestra vida cotidiana,” dijo Simon Potts, científico en biodiversidad y ecosistemas de la Universidad de Reading en el Reino Unido, y co-
La mayoría de las personas están familiarizadas con que las abejas realizan la polinización, pero tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo dependen, en parte de la polinización por insectos y animales.
Hay miles de especies que polinizan, más de 20.000 especies de abejas silvestres, mariposas, moscas, polillas, avispas, escarabajos, aves y murciélagos, entre otros animales. Y muchas de estas especies están en peligro de extinción, lo que podría plantear un grave problema para los cultivos que ayudan a producir.
De acuerdo con el informe, que analizó varios estudios locales y regionales, aproximadamente el 16% de los polinizadores vertebrados están en peligro de extinción a nivel mundial.
“Polinizadores salvajes en ciertas regiones, especialmente las abejas y mariposas, están siendo amenazadas por una variedad de factores,” dijo Sir Robert Watson, vice-presidente de la IPBES y ex presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. “Su disminución se debe principalmente a los cambios en el uso del suelo, las prácticas agrícolas intensivas, el uso de pesticidas, especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas, y el cambio climático.”
Los investigadores dicen que la agricultura sostenible, incluidas las prácticas basadas en el conocimiento indígena y local, pueden ayudar a que disminuya la extinción de más especies de polinizadores.
Para lograr esto, se recomienda favorecer una mayor diversidad de hábitats polinizadores, apoyando las prácticas tradicionales, tales como la rotación de cultivos, disminuir el uso de plaguicidas, cambios en la cría de abejas, prácticas comerciales de polinización, campañas de educación y concienciación pública.
La pérdida de especies polinizadoras sería (y es) una tragedia ecológica en sí misma. Y el impacto en nuestra comida es también increíble.
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