Los juegos bruscos en las relaciones de padre e hijo son muy importantes incluso influyen positivamente en el desarrollo cognitivo, emocional, social y la memoria de trabajo de los niños. Análisis realizados recientemente demuestran que la calidad de este tipo de juego mejora la memoria de trabajo reduciendo los problemas conductuales.
Relación entre los juegos bruscos y la función ejecutiva

El RTP, o juego brusco, no solo es una actividad lúdica física, sino que también tiene un papel clave en el desarrollo de la función ejecutiva en los niños. En un estudio con 30 días padre-hijo, se analizaron dos juegos de grabados RTP para evaluar estas interacciones.
Los estudios han indicado que la frecuencia con la que los padres juegan con sus hijos se relaciona a una mejor concentración para la memoria de trabajo, lo cual es fundamental en tareas que necesitan retener y manejar información. Además, esta práctica disminuye los problemas asociados con la memoria de trabajo, esto refleja menos dificultades para seguir instrucciones.
Se realizaron pruebas estandarizadas como el índice de memoria de trabajo del Wechsler Preschool y la Escala Primaria de inteligencia, así mismo la subescala de memoria de trabajo del Inventario de Calificación del Comportamiento, lo que fortalece la autenticidad de los estudios realizados.
Estos resultados destacan cómo el vínculo afectivo y la dinámica durante el juego pueden fortalecer habilidades esenciales para el aprendizaje y el control emocional en la infancia.
Frecuencia y calidad: factores clave del RTP

La frecuencia con la que se realiza el juego brusco es importante, pero la calidad del RTP tiene un impacto aún mayor en el desarrollo cognitivo del niño. No solo se trata de jugar, sino de hacerlo de manera que la interacción sea positiva, segura y estimulante.
Cuando los juegos bruscos son bien llevado, se convierte en un espacio para que el niño practique la autorregulación, la atención y el control de impulsos, componentes centrales de la memoria de trabajo y función ejecutiva. Esto se traduce en beneficios dentro y fuera del ámbito familiar.
Además, la calidad se refleja en la respuesta del padre a las señales del hijo, ayudando a regular la intensidad y promoviendo un ambiente libre de estrés. Así, se fomenta no solo la memoria de trabajo, sino también el bienestar emocional del niño.
La importancia del vínculo padre-hijo

Este estudio se suma a la creciente evidencia sobre lo fundamental que es la relación cercana entre padres e hijos para el desarrollo infantil. El juego brusco fortalece las habilidades cognitivas y emocionales claves para el éxito escolar y social.
El estrecho vínculo que se crea durante el RTP promueve un ambiente donde el niño se siente seguro para explorar, aprender y manejar sus emociones. Esto contribuye a una mejor función ejecutiva y menos problemas conductuales.
Fomentar juegos de RTP adecuados puede ser una estrategia efectiva para apoyar el crecimiento saludable del niño, combinando el desarrollo físico con beneficios mentales significativos.
Los juegos bruscos entre padres e hijos es vital para potenciar la memoria de trabajo y la función ejecutiva. La frecuencia y calidad del RTP fortalecen el vínculo afectivo y el desarrollo integral infantil, demostrando su importancia en la crianza moderna.
Referencia:
- The Relationship between Father-Child Rough-and-Tumble Play and Children’s Working Memory. Link
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