La ciencia acaba de dar un paso fascinante hacia la comprensión de la regeneración. Un equipo internacional de investigadores utilizó ajolotes genéticamente modificados que brillan en la oscuridad para rastrear cómo una molécula clave, el ácido retinoico, guía el crecimiento de nuevas extremidades. Este hallazgo podría abrir el camino a futuras terapias regenerativas en humanos.
El misterio de la regeneración en los ajolotes

El ajolote, una salamandra acuática con aspecto peculiar y sonrisa permanente, ha cautivado a científicos y curiosos por su extraordinaria capacidad de regenerar extremidades perdidas. A diferencia de los humanos, que cicatrizan sus heridas, los ajolotes reconstruyen brazos, piernas, e incluso partes de órganos internos, devolviendo a su cuerpo la forma y función originales. Durante décadas, la gran pregunta ha sido: ¿qué señales indican a las células qué regenerar y en qué medida?
El nuevo estudio publicado en Nature Communications aporta una pieza clave al rompecabezas. Los investigadores descubrieron que el ácido retinoico, un compuesto derivado de la vitamina A que también se usa en tratamientos contra el acné, desempeña un papel central en este proceso. Esta molécula no solo orienta a las células del ajolote sobre dónde y cómo deben regenerarse, sino que también regula la magnitud del crecimiento.
Curiosamente, el ácido retinoico también es esencial en el desarrollo embrionario humano, donde indica a las células qué estructuras formar en cada región del cuerpo. Sin embargo, a medida que los humanos se desarrollan, nuestras células pierden la capacidad de responder a estas señales de manera regenerativa. Esto explicaría por qué, en lugar de regenerar tejidos completos, el cuerpo humano cicatriza y forma colágeno al sufrir una lesión.
El hallazgo sugiere que los mecanismos que permiten a los ajolotes regenerar extremidades siguen existiendo en la biología animal, pero de manera “silenciada” en los humanos. La clave estaría en reactivar esas señales dormidas.
Cómo brillan los ajolotes para revelar sus secretos

Para observar en detalle la acción del ácido retinoico, el equipo de James Monaghan, de la Universidad Northeastern, trabajó con ajolotes modificados genéticamente que brillan en verde fluorescente cuando la molécula activa las células. Este ingenioso recurso permitió mapear con precisión dónde y cuándo se desencadenan las señales regenerativas.
En un principio, los investigadores probaron un enfoque extremo: inyectaron dosis excesivas de ácido retinoico en los ajolotes. El resultado fue un crecimiento anómalo, con casos en los que una simple mano amputada se regeneraba como un brazo completo. Este fenómeno, bautizado como efecto “Frankenstein”, evidenció que la clave no era solo la presencia de la molécula, sino su regulación.
Al profundizar, el equipo identificó que una enzima específica, la CYP26B1, actúa como freno natural. Su función es degradar el exceso de ácido retinoico y evitar que la regeneración se descontrole. Cuando los científicos bloquearon la enzima, el proceso volvió a desbordarse, confirmando que el equilibrio es fundamental para que una mano se regenere como mano y no como brazo.
Este descubrimiento no solo revela cómo se controla la regeneración en los ajolotes, sino que también plantea un modelo biológico aplicable al estudio de la medicina regenerativa en humanos.
Lo que los humanos podrían aprender de los ajolotes

La investigación abre un horizonte esperanzador: si logramos comprender cómo el ácido retinoico guía la regeneración en los ajolotes, podríamos reactivar procesos similares en el cuerpo humano. Actualmente, nuestras células, al lesionarse, cicatrizan en lugar de reconstruir. Sin embargo, los ajolotes logran que sus células se “desdiferencien”, es decir, que olviden su función original y regresen a un estado embrionario desde el cual pueden generar nuevas extremidades.
Si los científicos pudieran inducir este mismo estado en células humanas, se abriría la posibilidad de reparar tejidos de manera integral. Esto no implica necesariamente añadir genes, sino activar o desactivar los adecuados en el momento preciso, aprovechando herramientas como la edición genética CRISPR.
Aunque regenerar extremidades completas en humanos sigue siendo ciencia ficción, los avances actuales apuntan a metas intermedias más realistas, como acelerar la cicatrización sin cicatrices, recuperar movilidad en lesiones graves o incluso regenerar tejidos internos dañados.
El desafío está en trasladar la velocidad y eficiencia de los ajolotes a la escala humana, donde los procesos son mucho más lentos y complejos. Aun así, los científicos confían en que esta línea de investigación sentará las bases de una nueva medicina regenerativa en el futuro.
El ajolote vuelve a demostrar por qué es considerado un tesoro biológico. Al revelar cómo el ácido retinoico guía su regeneración, los científicos han dado un paso clave hacia terapias humanas que podrían ir más allá de la cicatrización tradicional. El futuro de la medicina regenerativa podría comenzar con estos anfibios fluorescentes.
Referencia:
- Nature comunications/Retinoic acid breakdown is required for proximodistal positional identity during axolotl limb regeneration. Link
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