Fumar cannabis y tabaco juntos duplica el riesgo de ansiedad y depresión

Cannabis

Cada vez más personas recurren al tabaco y al cannabis como forma de manejar el estrés y la ansiedad. Sin embargo, la ciencia advierte que esta combinación puede ser peligrosa. Un estudio publicado en PLoS One demuestra que quienes consumen ambas sustancias a la vez tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión y ansiedad en comparación con los no fumadores.

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Un hábito en aumento bajo la lupa científica

La expansión de la legalización del cannabis en Estados Unidos ha traído un incremento en su consumo, muchas veces combinado con tabaco. Este co-consumo, que suele asociarse a una mayor sensación de relajación, en realidad puede estar afectando seriamente la salud mental.

El estudio analizó datos de más de 53.000 adultos recogidos entre 2020 y 2022. Los resultados fueron claros: mientras poco más del 10 % de los no fumadores reportó síntomas de depresión y ansiedad, entre quienes combinaban tabaco y cannabis la cifra superó el 25 %. La investigación, dirigida por Nhung Nguyen de la Universidad de California en San Francisco, concluye que el uso conjunto podría tener un efecto aditivo sobre los problemas emocionales, lo que exige mirarlo como un tema de salud pública emergente

Consecuencias físicas y mentales del co-consumo

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Fumar tabaco y cannabis al mismo tiempo multiplica la exposición del organismo a sustancias tóxicas como el monóxido de carbono, lo que afecta no solo a los pulmones y al corazón, sino también al equilibrio del sistema nervioso. Según los investigadores, esta mezcla está vinculada a un mayor riesgo de trastornos como ansiedad crónica, depresión, trastorno bipolar y dificultades para dejar el hábito.

Desde el punto de vista farmacológico, la interacción entre la nicotina y el THC genera efectos contradictorios. Mientras la nicotina actúa como estimulante, el cannabis tiene propiedades sedantes. Combinados, pueden aumentar la liberación de dopamina y producir una sensación más intensa de euforia y placer. Sin embargo, cuando los niveles de dopamina se disparan, aparecen síntomas como ansiedad, insomnio o pérdida de control de los impulsos.

Factores sociales y vulnerabilidades ocultas

Más allá de lo químico, el consumo conjunto también responde a factores sociales y personales. Muchas personas recurren al tabaco y al cannabis en contextos de ocio o como vía de escape frente al estrés, la precariedad o el aislamiento. El problema es que, lejos de aliviar esas circunstancias, el hábito puede empeorarlas y alimentar un ciclo de dependencia difícil de romper.

Los investigadores también señalan que ciertas predisposiciones genéticas o ambientales influyen tanto en la inclinación a consumir como en la probabilidad de desarrollar ansiedad o depresión. Esto significa que, en algunos casos, las personas vulnerables no solo tienen más riesgo de iniciar el co-consumo, sino también de sufrir sus consecuencias de forma más intensa.

Referencia:

  • Associations between tobacco and cannabis use and anxiety and depression among adults in the United States: Findings from the COVID-19 citizen science study. Link.

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Denis Carrillo

Sobre mi, me gusta la música pop/rock, aprender idiomas, y andar en bicicleta. Me gusta leer y escribir sobre temas de la cultura asiática.

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