Un extenso estudio genómico liderado por instituciones científicas de Canadá y Estados Unidos ha confirmado que la hibridación entre osos polares (Ursus maritimus) y osos pardos o grizzly (Ursus arctos horribilis) es un evento excepcionalmente raro en la naturaleza. A pesar de las crecientes especulaciones sobre un posible aumento de híbridos debido al cambio climático, los investigadores solo encontraron los ocho cruces ya conocidos, lo que desmiente alarmismos recientes y redefine las prioridades de conservación en el Ártico.
La genética desmiente la proliferación de híbridos

La investigación, publicada el pasado 13 de junio de 2024 en Conservation Genetics Resources, fue posible gracias al desarrollo de un nuevo chip de genotipado —el Ursus maritimus V2 SNP—, capaz de analizar con altísima precisión más de 8000 marcadores genéticos en muestras de osos polares y grizzly. El estudio examinó el ADN de 371 osos polares y 440 osos grizzly, recolectados en Canadá, Alaska y Groenlandia entre 1975 y 2015.
Contrario a las suposiciones de que la hibridación iba en aumento, los resultados no identificaron nuevos híbridos más allá de los ocho ya registrados, todos descendientes de una osa polar y un macho grizzly. Esto equivale a menos del 1 % de las 819 muestras analizadas. Según el científico Evan Richardson, de Environment and Climate Change Canada, “la hibridación contemporánea está restringida a un grupo reducido de osos en el Ártico occidental y no representa actualmente una preocupación significativa desde el punto de vista de la conservación”.
La investigación también aclara que, aunque hubo flujo genético entre ambas especies en el pasado —dado que los osos polares evolucionaron a partir de los osos pardos hace cientos de miles de años—, los eventos híbridos recientes son extremadamente limitados, restringidos geográficamente y poco frecuentes incluso en zonas donde sus hábitats se solapan.
Grolars y pizzlies: una rareza genética con escaso valor adaptativo

Los híbridos entre osos polares y grizzly son conocidos popularmente como osos grolar o pizzly, dependiendo de cuál sea el progenitor masculino. Todos los casos identificados hasta ahora corresponden a osos grolar, es decir, cruces entre hembras polares y machos grizzly. Estos híbridos solo se han detectado en regiones donde las poblaciones de ambas especies coinciden, lo que excluye zonas del alto Ártico.
Si bien la hibridación podría volverse más común en el futuro a medida que el cambio climático empuja a los osos grizzly hacia el norte, los científicos coinciden en que estos híbridos no están mejor adaptados para sobrevivir en el Ártico cambiante. Geoff York, director sénior de investigación en Polar Bears International, lo resume así: “La hibridación no es una estrategia evolutiva viable para los osos polares. Este informe confirma que la adaptación al cambio climático no vendrá a través de la hibridación”.
La Dra. Ruth Rivkin, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Manitoba y la San Diego Zoo Wildlife Alliance, también subrayó la importancia tecnológica del nuevo chip genético: “Estamos orgullosos de que este chip permita identificar híbridos de forma rápida y precisa. Es una herramienta crítica en un contexto de clima cambiante donde el contacto entre ambas especies puede incrementarse”.
Avance tecnológico clave para la conservación de grandes carnívoros

El Ursus maritimus V2 SNP chip representa un hito en la conservación de la megafauna ártica. Gracias al apoyo de la Iniciativa de Investigación y Desarrollo Genómico de Environment and Climate Change Canada, este chip fue diseñado para realizar análisis genéticos de alta resolución. Puede detectar con un 100 % de precisión la existencia de híbridos entre osos grizzly y polares, permitiendo no solo confirmar la identidad genética de individuos en el campo, sino también monitorear la diversidad genética de las poblaciones.
El Dr. Joshua Miller, autor principal del estudio y profesor de la Universidad MacEwan, explicó que esta herramienta también facilitará el seguimiento de la diversidad adaptativa en poblaciones silvestres: “Nuestra tecnología permite evaluar más de 8000 marcadores genéticos, lo que es clave para comprender la resiliencia de una especie frente a condiciones ambientales cambiantes”.
El desarrollo del chip fue posible gracias a un riguroso acceso a bases de datos genéticos y muestras acumuladas desde 1966 por programas de monitoreo canadienses. Este esfuerzo colaborativo entre universidades, instituciones ambientales y organizaciones de conservación ejemplifica cómo la ciencia aplicada puede mejorar la gestión de especies en riesgo en un contexto de acelerada transformación climática.
Este nuevo estudio marca un antes y un después en el debate sobre la hibridación entre osos polares y grizzly. Aunque el cambio climático ha modificado la geografía de sus hábitats y aumentado sus puntos de contacto, la hibridación sigue siendo una excepción, no una norma. Además, lejos de representar una nueva vía adaptativa, estos cruces tienen un alcance muy limitado tanto en frecuencia como en viabilidad ecológica.
Con una herramienta genética avanzada y datos concluyentes, la conservación de los osos polares vuelve a centrarse en su hábitat, su dieta y su lucha por sobrevivir en un Ártico cada vez más cálido, no en una improbable hibridación con sus parientes del sur.
Referencia:
- Polar Bears International/Hybridization Extremely Rare Between Grizzly and Polar Bears, Study Finds. Link
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