La carga doméstica no solo afecta el día a día, sino que influye directamente en la intimidad de la pareja. Un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behavior muestra que cuando las mujeres asumen la mayor parte de las tareas del hogar, su deseo sexual disminuye considerablemente. Este fenómeno va más allá del cansancio físico: está ligado a la percepción de dependencia y desequilibrio en la relación.

¿Por qué la división desigual reduce el deseo?
La investigación liderada por la Dra. Emily A Harris de la Universidad de Melbourne, Australia, revela que las mujeres encargadas de la mayoría de las tareas domésticas —limpiar, cocinar, cuidar a los hijos— perciben que sus parejas dependen excesivamente de ellas, lo que genera una confusión entre los roles de compañera y madre. Esta percepción puede enfriar el deseo sexual, debido a que el vínculo afectivo se tensiona y la relación pierde equilibrio.
Además, no es solo la cantidad de responsabilidades, sino la carga mental asociada: organizar citas médicas, planificar comidas, coordinar horarios. Este esfuerzo incrementa el estrés y el agotamiento, debilitando la intimidad. Por eso, el reparto justo de responsabilidades es vital para mantener la conexión emocional y física.

El impacto de la percepción de injusticia y dependencia
Más allá de la distribución desigual, lo que más afecta al deseo femenino es la sensación de que su pareja depende de ellas. Los estudios muestran que los hombres se benefician cuando rompen con los roles tradicionales y asumen más responsabilidades en el hogar. A nadie le gusta sentirse dependiente, ni a hombres ni a mujeres, y esta dinámica influye en la salud de la relación.
Aunque todas las responsabilidades domésticas influyen, las relacionadas con el cuidado infantil, la logística familiar y la planificación social tienen un impacto más fuerte en la disminución del deseo sexual. Esto se debe en gran parte a la “carga mental” que estas responsabilidades implican, un trabajo constante y muchas veces invisible que suele recaer sobre las mujeres.
Por eso, encargarse de responsabilidades concretas de principio a fin, por parte de cada miembro de la pareja, puede aliviar la carga mental y mejorar la convivencia. Por ejemplo, quien disfruta cocinar puede hacerse cargo de las compras y planificar las comidas, evitando la necesidad de coordinar constantemente.
Hacia una mejor convivencia y conexión

Este estudio es una invitación a repensar cómo se distribuyen las responsabilidades en el hogar y cómo esas dinámicas afectan no solo la convivencia sino también la vida sexual y emocional. Romper con los roles tradicionales y compartir las tareas de manera justa fortalece el vínculo, reduce el estrés y permite que el deseo se mantenga vivo.
En definitiva, el equilibrio en las tareas del hogar no solo mejora la calidad de vida diaria, sino que también es clave para una relación íntima y satisfactoria. Cuidar esta dimensión puede ser el mejor regalo que una pareja se haga para crecer juntos.
Referencia:
- Gender Inequities in Household Labor Predict Lower Sexual Desire in Women Partnered with Men. Link.
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