Estudio en Dinamarca descarta vínculo entre el aluminio en vacunas infantiles y el autismo o el asma

Estudio en Dinamarca descarta vínculo entre el aluminio en vacunas infantiles y el autismo o el asma

Un estudio con más de 1,2 millones de personas en Dinamarca concluyó que no existe relación entre el aluminio presente en vacunas infantiles y trastornos como autismo, asma o enfermedades autoinmunes. La investigación aporta evidencia sólida frente a años de desinformación sobre la seguridad de los programas de inmunización.

Un análisis con más de 1,2 millones de personas y 50 enfermedades evaluadas

Un equipo liderado por Anders Hviid, profesor y jefe de investigación epidemiológica en el Statens Serum Institut —organismo dependiente del Ministerio de Salud de Dinamarca—, analizó datos de más de 1,2 millones de personas nacidas entre 1997 y 2018. Los investigadores utilizaron el sistema nacional de registros sanitarios danés, reconocido por su exhaustividad y seguimiento continuo desde el nacimiento.

El estudio, publicado en Annals of Internal Medicine, examinó la posible relación entre la exposición al aluminio contenido en vacunas infantiles y el desarrollo de 50 trastornos crónicos. Entre ellos se incluyeron 36 enfermedades autoinmunes, nueve afecciones alérgicas o respiratorias —como el asma— y cinco trastornos del neurodesarrollo, entre ellos el autismo y el TDAH.

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Gracias a la precisión de los registros sanitarios, el equipo pudo comparar a niños que habían recibido mayores cantidades acumuladas de aluminio a través de vacunas antes de los dos años con aquellos que recibieron cantidades menores. El análisis no incluyó a niños no vacunados, sino que se centró en diferencias dentro del calendario vacunal estándar.

Los resultados fueron concluyentes: no se encontró ninguna asociación estadísticamente significativa entre el aluminio en vacunas infantiles y ninguna de las 50 condiciones evaluadas. Para los investigadores, la magnitud de la muestra y la calidad del sistema sanitario danés refuerzan la solidez de los hallazgos.

El debate sobre el aluminio y la evidencia acumulada

El aluminio ha sido durante años un blanco recurrente de grupos escépticos de las vacunas. Robert F. Kennedy Jr. afirmó en 2024 que el aluminio en vacunas es “extremadamente neurotóxico”, declaraciones que forman parte de un discurso más amplio de cuestionamiento a la seguridad vacunal.

Sin embargo, múltiples expertos subrayan que la evidencia científica acumulada no respalda esas afirmaciones. Ross Kedl, profesor de inmunología en la Universidad de Colorado Anschutz, destacó que los estudios de salud pública escandinavos son especialmente sólidos debido a sus sistemas sanitarios unificados y registros longitudinales detallados.

El nuevo análisis danés también surge en respuesta a un estudio financiado por los Centers for Disease Control and Prevention y publicado en 2022, que sugería una posible relación entre aluminio y mayor riesgo de asma. Ese trabajo fue criticado por no distinguir adecuadamente entre el aluminio procedente de vacunas y el que proviene de otras fuentes ambientales.

Paul Offit, director del Vaccine Education Center en el Hospital Infantil de Filadelfia, señaló que el aluminio es el tercer metal más abundante en la Tierra y que las personas están expuestas a él diariamente a través del agua, el aire y la alimentación. En la misma línea, Michael Osterholm enfatizó que la seguridad vacunal se evalúa mediante la acumulación de múltiples estudios consistentes, no por resultados aislados.

Por qué el aluminio se utiliza en las vacunas infantiles

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El aluminio no se añade a las vacunas como metal, sino en forma de sales de aluminio que actúan como adyuvantes. Un adyuvante es una sustancia que potencia la respuesta del sistema inmunitario frente al antígeno —el componente que imita al virus o bacteria contra el que se busca protección—. Sin este estímulo adicional, la respuesta inmunitaria puede ser insuficiente.

Según Kedl, los adyuvantes “alertan” al sistema inmunológico para que produzca anticuerpos eficaces. Sin ellos, el organismo podría generar tolerancia en lugar de protección. En Estados Unidos, las sales de aluminio se utilizan en vacunas como la DTaP (difteria, tétanos y tosferina), así como en vacunas contra neumonía, VPH y hepatitis B.

Hviid subrayó que las cantidades de aluminio en vacunas son extremadamente pequeñas y no equivalen a inyectar aluminio metálico. Además, la mayor parte del aluminio administrado se elimina a través de los riñones en un plazo aproximado de dos semanas, aunque pequeñas cantidades pueden permanecer más tiempo sin causar efectos adversos demostrados.

Actualmente no existen alternativas viables que sustituyan completamente el uso de adyuvantes basados en aluminio en muchos programas de inmunización infantil. Los expertos coinciden en que separar la evidencia científica del debate político es crucial, ya que cuestionar sin fundamento la seguridad vacunal puede tener consecuencias directas en la salud pública.

El amplio estudio danés refuerza la evidencia acumulada durante décadas: el aluminio en vacunas infantiles no está vinculado al autismo, asma ni enfermedades autoinmunes. En un contexto de desinformación persistente, los datos científicos continúan respaldando la seguridad y eficacia de los programas de vacunación.

Referencia:

  • Annals of internal Medicine/Aluminum-Adsorbed Vaccines and Chronic Diseases in Childhood: A Nationwide Cohort Study. Link

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Erick Sumoza

Soy un escritor de ciencia y tecnología que navega entre datos y descubrimientos, siempre en busca de la verdad oculta en el universo.

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