El Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil, construido para aislar los restos del reactor que protagonizó el mayor accidente nuclear de la historia, sufrió daños críticos tras un ataque con dron en febrero. Una evaluación del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) confirma la pérdida temporal de funciones esenciales y subraya la urgencia de intervenir para evitar riesgos a largo plazo en un contexto marcado por la guerra.

Un golpe directo al corazón del sistema de protección de Chernóbil
El ataque con dron del 14 de febrero impactó de lleno en el techo del Nuevo Confinamiento Seguro (NSC), una estructura de acero diseñada para sellar el reactor 4 en Chernóbil y protegerlo de amenazas externas. El impacto abrió un orificio considerable y provocó un incendio en el revestimiento exterior, afectando elementos esenciales de una obra concebida para garantizar estabilidad durante décadas.
La evaluación técnica del OIEA fue clara: el refugio perdió funciones primarias, entre ellas su capacidad de confinamiento. Aunque no se detectaron daños permanentes en las estructuras portantes ni en los sistemas de monitoreo, el incidente dejó al descubierto una vulnerabilidad crítica. El NSC no es una simple cubierta; es una barrera activa que controla la degradación del reactor y limita la dispersión de contaminantes.
Las reparaciones realizadas hasta ahora han sido puntuales y de carácter temporal. Sirven para contener el deterioro inmediato, pero no sustituyen una restauración integral. Factores como la humedad, la corrosión y el paso del tiempo pueden amplificar los daños si no se actúa con rapidez. Chernóbil vuelve así a recordarle al mundo que su seguridad sigue dependiendo de un mantenimiento constante, incluso casi cuarenta años después del accidente original.

Reparar bajo conflicto: el desafío de la seguridad nuclear
Más allá del diagnóstico, el OIEA ha definido una serie de acciones prioritarias. Entre ellas figuran trabajos adicionales de restauración del NSC, mejoras en el control de la humedad, un programa actualizado de vigilancia de la corrosión y la modernización de los sistemas automáticos de monitoreo destinados al antiguo reactor. El objetivo es frenar cualquier degradación progresiva mientras las condiciones impiden una reconstrucción definitiva.
Con apoyo del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, está previsto que en 2026 se realicen nuevas reparaciones temporales para recuperar la función de confinamiento del refugio. Estas medidas no representan el final del proceso en Chernóbil, pero sí un paso necesario hasta que el contexto de seguridad permita una restauración completa. El mensaje es claro: la solución técnica existe, pero depende de la estabilidad política y militar.
El trabajo del OIEA se extiende también a la infraestructura energética del país. La agencia evalúa subestaciones eléctricas clave para garantizar el suministro externo a las centrales nucleares que siguen operativas en Ucrania. En un escenario de ataques a la red eléctrica, la seguridad nuclear ya no depende solo de instalaciones específicas, sino de todo el sistema que las sostiene.
El daño al Nuevo Confinamiento Seguro de Chernóbil no supone un colapso inmediato, pero sí una advertencia seria. La seguridad nuclear es un proceso continuo, vulnerable a factores técnicos y geopolíticos. La respuesta internacional, liderada por el OIEA, será determinante para evitar que un símbolo del pasado vuelva a convertirse en una amenaza para el futuro.
Referencia:
- Workers Begin Temporary Repairs At Chernobyl New Safe Confinement. Link.
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