La historia de Dan Price, CEO de Gravity Payments, marcó un antes y un después en el mundo de los negocios. Al renunciar al 90% de su sueldo para elevar el salario mínimo de su equipo a 70 mil dólares, desafió los modelos tradicionales de liderazgo. Lo que parecía un riesgo desmedido terminó triplicando los ingresos de su compañía y generando un impacto humano extraordinario.

¿Quién es el CEO Dan Price y por qué tomó esta decisión?
Dan Price fundó Gravity Payments a los 19 años con una misión clara: proteger a pequeños negocios de las altas comisiones de las tarjetas de crédito. Durante años lideró con orgullo, pero un comentario de un colaborador en 2011 lo hizo replantearse su rol: “No gano suficiente dinero para llevar una vida decente”.
Esa frase lo golpeó. Aunque su empresa sobrevivió a la Gran Recesión, lo hizo sacrificando el bienestar de su gente. Entonces, en 2015, tomó una decisión drástica: recortar su propio sueldo de un millón de dólares a 70 mil y establecer esa misma cifra como salario mínimo para sus 120 empleados.
El anuncio sacudió al mundo empresarial. Price fue criticado por colegas y hasta enfrentó una demanda de su hermano y socio. Sin embargo, mantuvo firme su convicción de que los negocios no deberían girar solo en torno a las ganancias, sino también en torno a la dignidad de quienes los hacen posibles.
Los resultados de un experimento que cambió a Gravity Payments
Lejos de fracasar, la apuesta de Dan Price se convirtió en un caso de éxito global. A seis años de su implementación, los ingresos de Gravity Payments se triplicaron, la plantilla creció un 70% y la base de clientes se duplicó. Además, la tasa de retención alcanzó un 91%, muy por encima del promedio de la industria.
Los colaboradores también experimentaron cambios profundos: el 70% de los empleados saldó deudas, las compras de vivienda se multiplicaron por diez y las aportaciones a planes de retiro crecieron un 155%. El compromiso laboral superó el doble del promedio nacional, creando una cultura de lealtad que se reflejó con fuerza durante la pandemia, cuando los mismos empleados aceptaron reducciones temporales de sueldo para evitar despidos.
El mensaje fue claro: pagar bien no es un gasto, sino una inversión que se traduce en productividad, estabilidad y un equipo dispuesto a dar más en los momentos críticos.
¿Una revolución en la forma de hacer negocios?
La decisión de Dan Price abrió un debate que sigue vigente: ¿es posible replantear la distribución de ingresos en las empresas sin sacrificar la rentabilidad? En un país donde los CEOs ganan en promedio 300 veces más que sus empleados, la estrategia de Price parece más un acto de justicia social que una simple maniobra financiera.
Si bien fue calificado de ingenuo, la evidencia muestra lo contrario. La decisión atrajo clientes, talento y consolidó a Gravity como una compañía más competitiva. Para Price, no existe un “número mágico”, sino un principio: garantizar un salario que permita vivir con dignidad.
Este modelo no es necesariamente replicable en todas las industrias, pero su historia demuestra que el éxito empresarial también puede medirse en el bienestar de sus equipos. Quizás estemos presenciando el inicio de una nueva manera de entender los negocios, más humana y sostenible.

Referencia:
- After this CEO raised his company’s minimum wage to $70,000, he said the number of babies born to staff each year grew 10-fold and revenue soared. Link.
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