¿Por qué las ballenas jorobadas protegen a otras especies de las orcas?

Ballenas

Las ballenas jorobadas han sorprendido a la comunidad científica con un comportamiento que parece sacado de una fábula: intervienen para defender a otras especies de ataques de orcas. Este acto, que parece altruista, ha sido documentado en más de 100 ocasiones. ¿Se trata de un reflejo instintivo o de un comportamiento social más complejo?

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Una defensa inesperada en el mar
 

Robert Pitman, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y sus colegas científicos han observado cómo grupos de orcas colaboran para cazar crías de ballenas, con frecuencia separándolas de sus madres para ahogarlas. Sin embargo, lo extraordinario ocurre cuando otras ballenas jorobadas, sin relación aparente con las víctimas, aparecen y arremeten contra las orcas, ahuyentándolas.

En la mayoría de los casos, los rescatados no son ballenas jorobadas, sino otras especies como ballenas grises, focas e incluso peces. Las jorobadas se interponen físicamente entre los depredadores y sus presas, a menudo exponiéndose al peligro. La escena se repite durante horas: cada vez que las orcas intentan retomar su caza, las jorobadas regresan al ataque, protegiendo con determinación al individuo amenazado.

Lo que parece un simple acto heroico plantea una incógnita mucho más profunda: ¿por qué estos cetáceos se arriesgan por animales que no son de su especie? Esta conducta rompe con las reglas más básicas de la supervivencia y tambalea nuestras suposiciones sobre el comportamiento animal.

¿Altruismo genuino o instinto mal direccionado?
 

En términos evolutivos, el altruismo resulta complicado de justificar. Ayudar a otro individuo a costa de uno mismo no favorece la transmisión de los propios genes. Sin embargo, algunos comportamientos altruistas sí pueden sostenerse en la naturaleza gracias a dos mecanismos: la selección de parentesco y el altruismo recíproco.

En la selección de parentesco, por ejemplo, un animal puede sacrificarse si eso beneficia a un familiar cercano que comparte su carga genética. El caso del suricata que emite un llamado de alerta ante un depredador, exponiéndose, es un buen ejemplo de este mecanismo.

Por otro lado, el altruismo recíproco implica la expectativa de una futura devolución del favor. Es el caso de los murciélagos vampiro que comparten comida con sus compañeros, esperando que, si en otro momento ellos no logran alimentarse, alguien los ayudará a cambio.

En el caso de las ballenas jorobadas, es probable que ambas formas estén en juego. Muchas de ellas regresan año tras año a las mismas zonas de reproducción, lo que sugiere que están rodeadas de individuos emparentados o conocidos. Defender a otros puede, entonces, beneficiar indirectamente a sus propios genes o fortalecer vínculos sociales importantes.

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¿Y si se trata simplemente de un instinto derramado?
 

El misterio más fascinante aparece cuando las ballenas jorobadas protegen a crías de otras especies. ¿Qué ganan ellas con esto? Aquí es donde entra la hipótesis del “comportamiento derramado” o spillover.

Según esta teoría, las jorobadas han desarrollado una fuerte respuesta instintiva a los sonidos de las orcas atacando. Esta respuesta —originalmente destinada a proteger a sus propias crías— se activa automáticamente, sin distinguir la especie del individuo atacado.

En este sentido, la intervención no sería un acto racional de compasión, sino un reflejo evolutivo que ha sido beneficioso para su especie. Si este comportamiento ha ayudado a salvar a crías jorobadas en el pasado, los genes que lo provocan podrían haberse mantenido y fortalecido, incluso si ocasionalmente terminan salvando a un animal de otra especie.

Lo curioso es que, aunque su origen sea biológico, el resultado sigue pareciendo altruista: una especie defiende a otra de uno de los depredadores más eficientes del océano.

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Las ballenas jorobadas nos muestran que el océano siempre guarda secretos asombrosos. Sus intervenciones no sólo desafían la lógica evolutiva, sino que también nos invitan a reconsiderar los límites entre el instinto, la empatía y el comportamiento social. Ya sea por genética, aprendizaje o algo más profundo, estas gigantes marinas nos ofrecen un ejemplo fascinante de colaboración entre especies diferentes.

Referencia:

  • Humpback whales interfering when mammal-eating killer whales attack other species: mobbing behavior and interspecific altruism? Link.

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Denis Carrillo

Sobre mi, me gusta la música pop/rock, aprender idiomas, y andar en bicicleta. Me gusta leer y escribir sobre temas de la cultura asiática.

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