La basura espacial vuelve a causar estragos. Tres astronautas chinos permanecen varados en órbita luego de que un fragmento de desecho golpeara su nave de regreso a la Tierra. No es la primera vez que ocurre, y, si el problema continúa creciendo, tampoco será la última.
El accidente del Shenzhou-20 y el creciente riesgo en órbita

El 31 de octubre de 2025, la misión Shenzhou-21 llegó a la estación espacial china Tiangong para relevar a los astronautas Wang Jie, Chen Zhongrui y Chen Dong, quienes debían regresar el 5 de noviembre. Sin embargo, su regreso se suspendió cuando la Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA) informó que la nave Shenzhou-20 pudo haber sido golpeada por basura espacial.
Según el comunicado oficial, se sospecha que un pequeño fragmento de desecho chocó contra la nave, obligando a realizar un análisis de impacto y una evaluación de riesgos antes de cualquier maniobra de retorno. Los astronautas, que llevan más de seis meses en órbita realizando experimentos científicos y mantenimiento, deberán permanecer en el espacio hasta que se garantice su seguridad.
El incidente recuerda lo ocurrido en 2024 con los astronautas estadounidenses Suni Williams y Butch Wilmore, quienes quedaron varados durante nueve meses en la Estación Espacial Internacional después de que el Boeing Starliner sufriera una falla técnica. En ambos casos, la paciencia y el entrenamiento resultaron claves para sobrellevar una situación tan extrema.
Aunque los tres astronautas chinos se encuentran en buen estado y con provisiones suficientes, el suceso refleja una amenaza cada vez más preocupante: la acumulación de desechos orbitando la Tierra, capaces de poner en riesgo misiones tripuladas, satélites y estaciones espaciales.
El efecto Kessler y el futuro de la exploración espacial

El espacio cercano a la Tierra se ha convertido en un vertedero de restos de satélites, cohetes y fragmentos generados por explosiones o colisiones. Cada uno de estos objetos, por pequeño que sea, viaja a una velocidad suficiente para causar daños graves a cualquier nave. NASA y otras agencias ya han realizado múltiples maniobras de emergencia para evitar impactos con esta basura.
El problema no es solo el presente, sino lo que podría venir: el efecto Kessler. Propuesto por el astrofísico Don Kessler en los años setenta, describe una reacción en cadena donde una colisión genera más fragmentos que, a su vez, chocan con otros objetos, multiplicando exponencialmente los desechos. En el peor escenario, podríamos quedar atrapados en la Tierra, incapaces de lanzar misiones seguras fuera del planeta.
Aunque existen proyectos que buscan limpiar la órbita baja, como redes, brazos robóticos o satélites recolectores, el ritmo actual de lanzamientos comerciales y militares sigue produciendo nuevos restos. La situación del Shenzhou-20 demuestra que el problema ya no es teórico: los impactos ocurren, y sus consecuencias afectan directamente a las tripulaciones.
Mientras la CMSA analiza opciones para traer de vuelta a los astronautas, ellos intentan mantener la calma y continuar con sus labores cotidianas. Al menos, cuentan con un nuevo horno espacial que les permitirá disfrutar de una barbacoa en órbita mientras esperan que la Tierra vuelva a recibirlos.
El accidente del Shenzhou-20 es una advertencia clara: la basura espacial ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que compromete el futuro de la exploración humana. Si no actuamos pronto, podríamos convertir la órbita terrestre en una trampa que impida mirar, y viajar, más allá del cielo.
Referencia:
- Agencia Espacial Tripulada de China. Link
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
