Más de 55 millones de personas viven hoy con demencia. Para 2050, esa cifra podría triplicarse. Las muertes por accidentes cerebrovasculares también podrían duplicarse y entre un 10 % y un 20 % de los adultos enfrentarán depresión en la vejez. Pero un nuevo estudio publicado en la revista Neurology, Neurosurgery & Psychiatry ofrece esperanza: al abordar 17 factores de salud, podríamos reducir el riesgo de las tres condiciones.

Un enfoque integral para cuidar tu salud cerebral
Durante mucho tiempo, los estudios abordaban de forma aislada el riesgo de desarrollar demencia, sufrir un accidente cerebrovascular o vivir con depresión. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estas condiciones están profundamente entrelazadas. El análisis examinó 59 metaanálisis realizados entre 2000 y 2023 y reveló que hay al menos 17 factores de riesgo compartidos que influyen en estas enfermedades.
Lo más valioso de este enfoque es que no se trata solo de genética. La investigación subraya que nuestras decisiones diarias —lo que comemos, cómo dormimos y si hacemos ejercicio— tienen un impacto directo y significativo en la salud del cerebro a medida que envejecemos. Estos factores, además, no son independientes entre sí: mejorar uno suele traer beneficios en otros. Por ejemplo, hacer ejercicio regularmente puede ayudar a controlar la presión arterial, mejorar la calidad del sueño y reducir el estrés.
El mensaje de fondo es claro: no estamos indefensos ante el envejecimiento cerebral. Tomar acción sobre ciertos aspectos de nuestra vida puede marcar la diferencia entre vivir con plenitud o enfrentar una enfermedad que limita nuestra independencia y bienestar.
Los 17 factores que pueden cambiarlo todo
La lista de los factores identificados por el estudio es amplia, pero eso no debe asustarte. Piensa en ella como un menú de oportunidades para mejorar tu salud.
Los factores son:
- Presión arterial
- Índice de masa corporal (IMC)
- Enfermedad renal
- Ázucar en sangre
- Colesterol Total
- Consumo de alcohol
- Alimentación
- Pérdida auditiva
- Dolor
- Actividad física
- Sentido de propósito
- Sueño
- Tabaquismo
- Participación social
- Estrés
- Actividad cognitiva en el tiempo libre
- Síntomas depresivos
De todos ellos, la presión arterial demostró tener el mayor impacto. Las personas con hipertensión (140/90 mm Hg o más) tienen más del doble de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, un 20 % más de probabilidades de desarrollar demencia y un 16 % más de riesgo de padecer depresión. Otros factores muy relevantes fueron el tabaquismo, la inactividad física, el sueño deficiente y los niveles altos de azúcar en sangre.
Una característica importante del estudio es que propone un enfoque práctico: no es necesario abordarlos todos de una vez. Puedes empezar por los que más se relacionen con tu vida o tus antecedentes familiares. Lo importante es dar el primer paso. Cada mejora cuenta.

Cambios pequeños, beneficios enormes
Si no sabes por dónde comenzar, aquí tienes algunas estrategias sencillas que recomiendan los expertos:
Presión arterial: Mídela regularmente, ya sea en casa o en la farmacia. Reducir la sal, aumentar el consumo de potasio, hacer ejercicio y controlar el estrés pueden ayudarte a mantenerla en niveles saludables. Si es necesario, consulta con un médico sobre medicación.
Tabaquismo: Dejar de fumar es una de las mejores decisiones para tu salud cerebral. Identifica tus desencadenantes, busca apoyo profesional, usa apps o líneas de ayuda, y establece un plan realista para dejar el hábito.
Ejercicio físico: No necesitas volverte atleta. Caminar a diario, hacer estiramientos o seguir rutinas suaves desde casa ya marcan la diferencia. La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada para adultos.
Dormir bien: Asegúrate de dormir al menos siete horas cada noche. Establece una rutina para acostarte, evita pantallas antes de dormir y mantén tu habitación oscura y silenciosa.
Control del nivel de azúcar en sangre: Limita el consumo de azúcares añadidos y carbohidratos refinados. Mantén un peso saludable y realiza actividad física con frecuencia para estabilizar tus niveles de glucosa.
Este enfoque integral también se ve reflejado en el “Brain Care Score”, una herramienta desarrollada en 2023 para ayudar a las personas a monitorear su salud cerebral sin necesidad de intervenciones médicas. Este sistema ahora incluye factores adicionales como el dolor, la pérdida auditiva, la actividad cognitiva y los síntomas depresivos.

Conclusión: un futuro más saludable está en tus manos
La posibilidad de reducir el riesgo de enfermedades como la demencia, los accidentes cerebrovasculares o la depresión está más cerca de lo que creemos. Este estudio no solo aporta conocimiento, sino también esperanza: con acciones cotidianas y sostenidas, podemos proteger nuestro cerebro a lo largo del tiempo.
No se trata de buscar la perfección, sino de tomar decisiones conscientes que sumen bienestar. Empieza poco a poco, prioriza lo que más impacta tu vida y recuerda: cuidar tu mente también es una forma de cuidar tu futuro.
Referencia:
- Modifiable risk factors for stroke, dementia and late-life depression: a systematic review and DALY-weighted risk factors for a composite outcome. Link.
Relacionado
Descubre más desde Cerebro Digital
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
