El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los diagnósticos más comunes en la infancia, y aunque el tratamiento farmacológico y la terapia son esenciales, cada vez hay más evidencia de que la alimentación también puede desempeñar un papel clave en el manejo de los síntomas.
El impacto de la dieta en la salud mental y conductual de los niños con TDAH

Diversos estudios han demostrado que lo que comemos afecta profundamente cómo funciona nuestro cerebro. En el caso de los niños con TDAH, esta relación parece aún más marcada. Aunque la causa del TDAH es multifactorial, la evidencia apunta a que ciertos alimentos pueden agudizar o suavizar los síntomas, según cómo se metabolizan en el cuerpo del niño.
Los nutrientes como las proteínas, los ácidos grasos omega-3 y los carbohidratos complejos aportan una fuente sostenida de energía para el cerebro, lo cual ayuda a regular la atención, el estado de ánimo y el comportamiento. Por el contrario, el exceso de azúcar, alimentos ultraprocesados y colorantes artificiales puede provocar picos de energía seguidos de fatiga, alteraciones del ánimo e impulsividad.
La doctora Eileen A. Dolan, especialista en pediatría del desarrollo, explica que los niños con TDAH suelen tener una mayor sensibilidad a los efectos de ciertos alimentos.
“Algunos niños con TDAH son más susceptibles al azúcar o a los aditivos alimentarios que otros niños. Esto puede reflejarse en cambios de comportamiento casi inmediatos”.
Un desayuno compuesto por una barrita azucarada y un jugo industrial, por ejemplo, podría generar una sobreestimulación seguida de un bajón energético, dificultando que el niño mantenga la concentración en clase. En cambio, un desayuno con huevos, avena y fruta puede estabilizar su energía y mejorar su rendimiento cognitivo.
Además, la hidratación juega un papel subestimado. Incluso una deshidratación leve puede reducir la atención y provocar irritabilidad. Es vital fomentar el consumo regular de agua a lo largo del día para mantener al niño enfocado y equilibrado.
Siete claves nutricionales para ayudar a controlar el TDAH

1. Omega-3 para apoyar el desarrollo cerebral
Los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos como el salmón, han mostrado beneficios modestos en el control del TDAH. Estos lípidos esenciales promueven la salud neurológica y podrían potenciar la función ejecutiva, aunque los resultados aún son mixtos y se necesitan más estudios.
2. Proteínas para mejorar la concentración
Las proteínas estimulan la producción de dopamina, un neurotransmisor clave en la regulación de la atención. Incorporar carnes magras, huevos, tofu o legumbres en las comidas principales puede mejorar la estabilidad emocional y el enfoque del niño.
3. Carbohidratos complejos como fuente de energía constante
A diferencia de los carbohidratos simples, como el azúcar refinado, los cereales integrales liberan glucosa de forma sostenida, evitando altibajos energéticos. Desayunos con avena, pan integral o arroz integral pueden contribuir a una mejor autorregulación.
4. Hidratación para una función cerebral óptima
El agua es esencial para el metabolismo neuronal. La deshidratación leve se relaciona con una reducción en la memoria a corto plazo y la concentración. Incentivar el consumo de agua en vez de refrescos o jugos azucarados puede marcar una diferencia significativa.
5. Reducción de azúcar y alimentos ultraprocesados
Aunque el azúcar no causa TDAH, su consumo excesivo puede exacerbar síntomas como la hiperactividad y la falta de atención. Reemplazar golosinas con frutas frescas y limitar los alimentos envasados ayuda a estabilizar el comportamiento.
6. Evitar colorantes y aditivos artificiales
Algunos colorantes alimentarios, como el amarillo 5 y el rojo 40, han sido asociados con una mayor incidencia de conductas impulsivas. Aunque la evidencia no es concluyente, algunos médicos recomiendan limitar su consumo en niños con TDAH como medida preventiva.
7. Registro de alimentos y síntomas
Llevar un diario nutricional puede ayudar a identificar patrones entre lo que come el niño y los cambios en su comportamiento. Esta herramienta resulta útil para realizar ajustes informados y compartir observaciones con pediatras o nutricionistas.
La dieta no reemplaza los tratamientos convencionales para el TDAH, pero sí puede convertirse en un pilar complementario. Alimentar bien a un niño con TDAH significa ofrecerle más que comida: es brindarle herramientas para regular su energía, mejorar su enfoque y fortalecer su bienestar emocional. Con apoyo profesional y una comunicación fluida entre padres, médicos y educadores, es posible optimizar cada aspecto del entorno para ayudar a que el niño alcance su máximo potencial.
Referencia:
- PubMed/The influence of components of diet on the symptoms of ADHD in children. Link
- The Lancet/Effects of a restricted elimination diet on the behaviour of children with attention-deficit hyperactivity disorder (INCA study): a randomised controlled trial. Link
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